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06 febrero 2009


Un ruido de pisadas.

No reconozco las tuyas.

No vienes aún, pero te espero.

‘’Veo el monstruo mecánico que traga gente’’, escribo en el celular. Te mando el mensaje.‘’¿Le tienes miedo?’’, respondes.‘’Sí. Pudiera tragarme y entonces nunca llegaría a nuestro encuentro’’.‘’Entonces retrocede. En algún momento llego’’.

Y empecé a retroceder por las escaleras mecánicas.

Un duelo: ellas bajaban, yo subía.

Otro ruido de pisadas y algunos gritos:‘’¡Señorita, deténgase! ¡Baje ya!’’

Llego lo suficientemente alto para tener tiempo de escribirte de nuevo. Desciendo. Me ven desde abajo, furiosos:‘’Me van a regañar y aún no vienes’’.‘’Asciende. Es arriba que te espero’’.

Apago el celular. Veo a los agentes de seguridad del metro esperándome. Una multa segura. A tu encuentro no llego.

Prefiero no verte y quedarme esperándote para siempre.


Foto cortesía de Carlos Briceño: