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16 junio 2011

La ventana




Él yace boca abajo, totalmente entregado al sueño. Respira profunda, plácidamente. Ella se sienta con delicadeza al borde de la cama, lo observa con un dejo de tristeza. Roza con ternura la planta de los pies del chico, quien rezonga y entre dormido logra musitar un ‘’déjame’’ infantil y fastidiado. Ella sonríe, más triste aún. Se levanta y lo observa nuevamente. Siempre le ha gustado cómo duerme, cómo se entrega al placer del sueño. Se acerca y un solo beso tibio y dulce se le escapa a modo de despedida y cae sobre la espalda del muchacho. Respira hondo y camina hacia la ventana. La abre con delicadeza de par en par. La brisa fresca le revuelve con suavidad los cabellos y juguetea con la seda de su camisón. Con cuidado y tratando de hacer el menor ruido posible, se sube a la silla. Mira hacia abajo. Es temprano y la ciudad aún no despierta del todo. Coloca el pie izquierdo sobre el alféizar y ambas manos en el marco de la ventana. Sube el otro pie y queda entonces totalmente erguida. Suelta las manos y se impulsa de brazos abiertos, piernas juntas. Vuela. El descenso de su leve cuerpo es vertiginoso. Mantiene la vista fija en el vacío y los pensamientos presos a él: su risa, sus cosquillas, su silueta en la ventana, el lunar en su mejilla, sus desplantes, su desamor.
Sin soltar ni un solo grito ni una sola lágrima, finalmente se estrella con un único ruido seco y definitivo contra el pavimento.
El chico despierta de golpe, asustado. El corazón a punto de estallar. ‘’¿Nana?’’ dice al tiempo que se levanta de un salto de la cama. ‘’¿Nana?’’ repite. Ve la ventana abierta, llegó el espanto. ‘’¡Nana!’’ grita sin asomarse.
‘’Aquí estoy, amor’’ le responde ella dulcemente. Él se hunde temblando en el pecho de la chica y la abraza hasta que siente que ha pasado el peligro. Las mismas lágrimas de miedo de veces anteriores corren por su rostro. Nana lo besa con ternura. ‘’De nuevo el sueño…’’murmura el chico. Ella le acaricia el cabello, ahora empapado de sudor. ‘’Tranquilo. Ya pasó’’ y con un dejo de tristeza, lo observa una vez más.