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27 septiembre 2011

De parte de Amparo





El primer timbrazo lo despierta de golpe. Abre los ojos y escucha cómo retumban sus latidos asustados por toda la habitación.
El segundo timbrazo, más impaciente y enérgico que el primero, lo expulsa de su cama en dirección a la sala. Al abrir la puerta, el más benevolente de los cuatro puñetazos que recibirá, se estrella justo en el medio de su hermoso y joven rostro. El siguiente, y más rápido, lo recibe en la boca del estómago. Escupe sangre junto con algunos de sus perfectos dientes y todo el aire de su hermoso y joven cuerpo lo abandona. Mareos. Náuseas. Pérdida del equilibrio. Curvado ya del dolor, termina por derribarlo en el piso de su casa el tercer y más fiero impacto. Intenta ganar aire justo antes de que la única y certera patada que recibe le destroce un par de costillas. Aúlla. El dolor y el pánico lo dominan por entero. En cuclillas, el atacante se acerca y le susurra: ‘’Esto fue de parte de Amparo’’ y antes de erguirse, le asesta el cuarto y último puñetazo en el oído izquierdo de su hermosa y joven cabeza.