<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913</id><updated>2012-01-22T13:14:03.849-08:00</updated><category term='Foto por:Carlos Redondo- http://www.flickr.com/photos/carlosar2000/'/><category term='cuentos para ansiosos'/><category term='www.flickr.com/photos/lady_smirnoff'/><category term='foto por Tincho: http://www.flickr.com/people/andresmartin/'/><category term='Foto por Laura Parra: http://www.flickr.com/photos/lauriten/'/><category term='microrrelato'/><category term='foto por Emanuel Morcillo: http://www.emorcillo.com.ar/'/><category term='foto por José María Pérez:http://www.flickr.com/photos/jmpznz/'/><title type='text'>Cuentos para pasar el rato</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>48</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-3065066994378930875</id><published>2012-01-10T15:12:00.000-08:00</published><updated>2012-01-10T15:15:38.932-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='www.flickr.com/photos/lady_smirnoff'/><title type='text'>Kinestesia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-YMoYFl4FZf8/TwzGhMbIfYI/AAAAAAAAD-c/MGTmq3KPvII/s1600/abrazo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 170px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-YMoYFl4FZf8/TwzGhMbIfYI/AAAAAAAAD-c/MGTmq3KPvII/s320/abrazo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5696145902289845634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde lejos se percibe su desorden, su genio y el alma de nostalgia que lleva escondida en la risa.&lt;br /&gt;Entre el ruido y la gente la ve. Desde lejos, incluso, se percibe su orden, su seriedad y el alma edulcorada que lleva escondida en la mirada.&lt;br /&gt;Ella parpadea lentamente. El chico se acerca con su desorden, genio y nostalgia. Cuando están frente a frente, él le retira con delicadeza el cabello de los hombros. Esconde sin permiso su cabeza y la fiesta de sus rizos en el hombro de la muchacha. Los brazos, apresan la cintura, la espalda. Al principio es un abrazo tierno. Después amolda mejor su cuerpo y se pega completamente al de ella. Ese abrazo, ya no tierno, ya no tímido, es más bien necesitado, urgente. Se entierra literalmente en el cuerpo ajeno y ella sólo atina a acariciarle la espalda con cierta firmeza. Que la sienta y que tal vez sienta también su ternura. &lt;br /&gt;La chica respira hondo y él se separa, lento, silente. Es entonces cuando ella lo imita y entierra a su vez la cabeza en su hombro y se queda detenida en el hueco cálido que se forma entre el cuello y ese hombro.&lt;br /&gt;Antonio, salido de la nada, aplaude. La chica se separa del muchacho y se da la vuelta, sonrojada. ‘’Linda pareja’’, dice Antonio, irónico, lo que delata su envidia. ‘’Hay mucha paz entre ustedes’’, continúa con un tono más letal aún. El muchacho sonríe una media sonrisa. Antonio finaliza con una imagen bucólica: ‘’Me los imagino en el campo’’ y el chico replica un ‘’sí, sí, entre ovejas y vacas’’ y hace una reverencia, a modo de burla, propia de su genio. Antonio lo ve alejarse y cuando ya lo pierde de vista, se acerca a la chica. ‘’¿Vamos?’’. Ella levanta la mirada y toma sin ganas la mano de Antonio. Se abren paso entre la gente, el ruido, la noche. &lt;br /&gt;Ambos se quedan minutos detenidos por la muchedumbre que atesta el lugar. En medio de aquella congestión, ella siente como lleva aquel abrazo urgente y necesitado aún pegado al cuerpo. Se da la vuelta suavemente y ve al chico mirándola desde lejos. Percibe su desorden, su genio, su alma de nostalgia que lleva escondida en la risa. Él sonríe complacido, ella atina a devolverle la sonrisa, antes de irse del todo, de la mano de Antonio que la obliga a seguirlo. Baja la vista y lo sigue, como siempre, desde que se conocieron.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-3065066994378930875?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/3065066994378930875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=3065066994378930875' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3065066994378930875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3065066994378930875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2012/01/kinestesia.html' title='Kinestesia'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-YMoYFl4FZf8/TwzGhMbIfYI/AAAAAAAAD-c/MGTmq3KPvII/s72-c/abrazo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-4511303246540345878</id><published>2011-11-13T06:07:00.000-08:00</published><updated>2011-11-13T06:11:12.408-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='www.flickr.com/photos/lady_smirnoff'/><title type='text'>La parte del trato</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-ReKJjNrRAsc/Tr_PnArvZJI/AAAAAAAAD9s/bReeQqBGQLk/s1600/copas.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 185px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-ReKJjNrRAsc/Tr_PnArvZJI/AAAAAAAAD9s/bReeQqBGQLk/s320/copas.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5674482324615423122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera bala impacta en el vidrio trasero del auto y hace estallar el parietal izquierdo del chico. El auto se detiene en seco y viene el primer grito de terror de la chica, junto con las lágrimas y el desespero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda bala impacta, en cuestión de segundos, unos pocos centímetros más abajo que la primera y el chico finalmente se desploma sobre el blanco vestido de novia y la sangre tiñe el bouquet de blancas y perfumadas rosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica ya no grita: aúlla. Trata de contener la hemorragia que produjeron las balas. Todo el asiento trasero queda cubierto por la sangre, el olor a pólvora y los restos de lo que fue la cabeza de su amado. La chica observa con estupor sus manos ensangrentadas y a través de la ventana del auto, observa también a los atacantes. Son tres los hombres, todos con lentes oscuros: el chofer, el copiloto y en el asiento de atrás el que tiene el revólver, quien le sonríe socarronamente. Los aullidos de la chica se mezclan más aún con su propio llanto al tiempo que escucha al hombre del revólver decir: ‘’Mi sentido pésame, damita’’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El auto con los tres hombres huye veloz por la autopista, mientras que en el otro auto continúa la tragedia. El chofer hace acopio de fuerzas para reponerse del impacto e intentar sacar del auto, sin éxito, a la chica, quien se aferra al cuerpo sin vida del muchacho: ´´Rodrigo, reacciona, por favor´´ le dice la chica al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, en el gran salón de recepciones del hotel, la noticia del asesinato llega de golpe. Los murmullos, gritos y llantos de los 125 invitados se entrelazan unos con otros. Solo uno permanece incólume: la mano izquierda sostiene la copa de champagne mientras que con la derecha sostiene el celular para leer por segunda vez el mensaje de texto en su celular: ´´Misión cumplida. Fueron dos las balas. No hubo necesidad de más´´.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre al caos que reina en el salón, nadie nota cuando él se levanta de la silla, alza la copa y brinda: ´´A tu salud, damita. Cumplí con mi parte del trato. Si no eres mía, nunca lo serás de nadie´´ y bebe a sorbos el champagne, para después perderse, con el disimulo y la discreción que siempre lo han caracterizado, entre los invitados en el salón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-4511303246540345878?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/4511303246540345878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=4511303246540345878' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4511303246540345878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4511303246540345878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2011/11/la-parte-del-trato.html' title='La parte del trato'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-ReKJjNrRAsc/Tr_PnArvZJI/AAAAAAAAD9s/bReeQqBGQLk/s72-c/copas.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-8014542519408579878</id><published>2011-09-27T05:51:00.000-07:00</published><updated>2011-09-28T03:14:52.651-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='foto por José María Pérez:http://www.flickr.com/photos/jmpznz/'/><title type='text'>De parte de Amparo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-GndcQ_kKwWg/ToHKS5ZN4LI/AAAAAAAAD8A/wFclooHnW2I/s1600/la%2Btrompada_3225.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 221px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-GndcQ_kKwWg/ToHKS5ZN4LI/AAAAAAAAD8A/wFclooHnW2I/s320/la%2Btrompada_3225.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657025032947097778" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer timbrazo lo despierta de golpe. Abre los ojos y escucha cómo retumban sus latidos asustados por toda la habitación.&lt;br /&gt;El segundo timbrazo, más impaciente y enérgico que el primero, lo expulsa de su cama en dirección a la sala. Al abrir la puerta, el más benevolente de los cuatro puñetazos que recibirá, se estrella justo en el medio de su hermoso y joven rostro. El siguiente, y más rápido, lo recibe en la boca del estómago. Escupe sangre junto con algunos de sus perfectos dientes y todo el aire de su hermoso y joven cuerpo lo abandona. Mareos. Náuseas. Pérdida del equilibrio. Curvado ya del dolor, termina por derribarlo en el piso de su casa el tercer y más fiero impacto. Intenta ganar aire justo antes de que la única y certera patada que recibe le destroce un par de costillas. Aúlla. El dolor y el pánico lo dominan por entero. En cuclillas, el atacante se acerca y le susurra: ‘’Esto fue de parte de Amparo’’ y antes de erguirse, le asesta el cuarto y último puñetazo en el oído izquierdo de su hermosa y joven cabeza.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-8014542519408579878?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/8014542519408579878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=8014542519408579878' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8014542519408579878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8014542519408579878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2011/09/de-parte-de-amparo.html' title='De parte de Amparo'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-GndcQ_kKwWg/ToHKS5ZN4LI/AAAAAAAAD8A/wFclooHnW2I/s72-c/la%2Btrompada_3225.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-8649465964422807277</id><published>2011-07-31T08:30:00.001-07:00</published><updated>2011-07-31T08:49:17.307-07:00</updated><title type='text'>¿La ha visto?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-83l7IItHlaY/TjV2v8fwaKI/AAAAAAAAD7g/3BJhxQXzO8c/s1600/mapa.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-83l7IItHlaY/TjV2v8fwaKI/AAAAAAAAD7g/3BJhxQXzO8c/s320/mapa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5635541074789296290" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Se calza los zapatos más cómodos que tiene. Coloca en la mochila una camiseta extra, el mapa de la ciudad, una libreta para anotar y dos fotos de ella, escogidas cuidadosamente. En una, el cabello le cae pesado sobre los hombros y sonríe a medias, con una sonrisa un tanto forzada; en la otra, el cabello lo lleva un dedo por debajo de las orejas y muestra su sonrisa perfecta, radiante, risueña. Se detiene un poco en esta foto y una avalancha de recuerdos lo sepulta. Recorre con ternura esa figura. ‘’Vine a reencontrarte’’ dice en voz alta, con la esperanza de que en algún punto de la ciudad, ella logre oírlo. Termina de preparar la mochila y sale de la habitación. &lt;br /&gt;En el mapa marcó diferentes zonas: Palermo, Villa Crespo, Recoleta, para empezar. Sabe que su empresa, aparte de irrisoria, es suicida. 10 millones de personas habitan la ciudad; sin embargo, está seguro de encontrarla.&lt;br /&gt;Camina sin prisas por calles desconocidas. Detiene a la gente que pasa. Le pregunta por ella : ´´Busco a esta chica. Se llama Mariel. Tiene cerca de seis meses aquí. ¿La ha visto?’’. Hay quien se detiene por lástima a observar las fotos. Hay quien se burla de inmediato y lo llame de ‘iluso’, ‘loco’. Hay quien lo oye, le pregunta por ella, el por qué de su búsqueda. Hay quien lo ignora sin ambages. Él no pierde el ánimo. Recorre bares, placitas, se detiene en las entradas del metro: ‘’¿La ha visto’’?.&lt;br /&gt;Su guión de vida es igual semana tras semana: caminar con rumbo fijo por calles marcadas en el mapa, con las fotos en la mano. Va preguntando a quien tiene la paciencia o la educación de escucharlo. El resultado es el mismo. Mariel no existe para nadie, solo para él. &lt;br /&gt;De madrugada, cuando llega al hotel, después de días extenuantes e infructuosos, se aferra a las fotos. ‘’No puedes estar tan lejos. No puedes no existir’’. Así se duerme, pensándola, llamándola, sintiéndola en el lado que le correspondería en la cama. &lt;br /&gt;Cada semana va pasando, sin embargo, lenta, pesada, inocua. Se aferra a la certeza de que la encontrará, pero el tiempo nunca fue aliado en esta empresa. En contados días deberá regresar a su casa, pero ¿regresar sin Mariel? No estuvo nunca en sus planes su ausencia. &lt;br /&gt;El último día es el día más largo de todos. No hay más tiempo. Regresa solo con una gran colección de negativas y sin ella. A Mariel se la tragó la ciudad y es definitivo. Ahora sí lo embarga el desánimo. En su habitación del hotel, ordena sus pocas pertenencias. En una hora deberá estar ya en el aeropuerto. Respira hondo. Ya en  la recepción, se dispone a pagar la cuenta. ‘’Señor Lara, ayer una chica le dejó esta notita’’, le dice la recepcionista. Él tiembla. Desdobla el papel con cuidado y lee: ‘’No me busques más que no quiero encontrarte nunca. M’’. Cierra los ojos y siente un dolor agudo, justo ahí donde antes estaba Mariel y su risa, Mariel y su voz, Mariel y su ánimo. Paga la cuenta y camina, en completo silencio, hacia la salida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-8649465964422807277?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/8649465964422807277/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=8649465964422807277' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8649465964422807277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8649465964422807277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2011/07/se-calza-los-zapatos-mas-comodos-que.html' title='¿La ha visto?'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-83l7IItHlaY/TjV2v8fwaKI/AAAAAAAAD7g/3BJhxQXzO8c/s72-c/mapa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-8927587350840876264</id><published>2011-06-16T17:40:00.000-07:00</published><updated>2011-06-16T17:44:10.069-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Foto por:Carlos Redondo- http://www.flickr.com/photos/carlosar2000/'/><title type='text'>La ventana</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-zc_SinyNXO0/TfqjDOfgQ-I/AAAAAAAAD60/NP8es98f-c0/s1600/3726296432_7a49136426_b.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 229px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-zc_SinyNXO0/TfqjDOfgQ-I/AAAAAAAAD60/NP8es98f-c0/s320/3726296432_7a49136426_b.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618982760923284450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Él yace boca abajo, totalmente entregado al sueño. Respira profunda, plácidamente. Ella se sienta con delicadeza al borde de la cama, lo observa con un dejo de tristeza.  Roza con ternura la planta de los pies del chico, quien rezonga y entre dormido logra musitar un ‘’déjame’’ infantil y fastidiado. Ella sonríe, más triste aún. Se levanta y lo observa nuevamente. Siempre le ha gustado cómo duerme, cómo se entrega al placer del sueño. Se acerca y un solo beso tibio y dulce se le escapa a modo de despedida y cae sobre la espalda del muchacho. Respira hondo y camina hacia la ventana. La abre con delicadeza de par en par. La brisa fresca le revuelve con suavidad los cabellos y juguetea con la seda de su camisón. Con cuidado y tratando de hacer el menor ruido posible, se sube a la silla. Mira hacia abajo. Es temprano y la ciudad aún no despierta del todo. Coloca el pie izquierdo sobre el alféizar y ambas manos en el marco de la ventana. Sube el otro pie y queda entonces totalmente erguida. Suelta las manos y se impulsa de brazos abiertos, piernas juntas. Vuela. El descenso de su leve cuerpo es vertiginoso. Mantiene la vista fija en el vacío y los pensamientos presos a él: su risa, sus cosquillas, su silueta en la ventana, el lunar en su mejilla, sus desplantes, su desamor.&lt;br /&gt;Sin soltar ni un solo grito ni una sola lágrima, finalmente se estrella con un único ruido seco y definitivo contra el pavimento.&lt;br /&gt;El chico despierta de golpe, asustado. El corazón a punto de estallar. ‘’¿Nana?’’ dice al tiempo que se levanta de un salto de la cama. ‘’¿Nana?’’ repite. Ve la ventana abierta, llegó el espanto. ‘’¡Nana!’’ grita sin asomarse. &lt;br /&gt;‘’Aquí estoy, amor’’ le responde ella dulcemente. Él se hunde temblando en el pecho de la chica y la abraza hasta que siente que ha pasado el peligro. Las mismas lágrimas de miedo de veces anteriores corren por su rostro. Nana lo besa con ternura. ‘’De nuevo el sueño…’’murmura el chico. Ella le acaricia el cabello, ahora empapado de sudor. ‘’Tranquilo. Ya pasó’’ y con un dejo de tristeza, lo observa una vez más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-8927587350840876264?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/8927587350840876264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=8927587350840876264' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8927587350840876264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8927587350840876264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2011/06/la-ventana.html' title='La ventana'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-zc_SinyNXO0/TfqjDOfgQ-I/AAAAAAAAD60/NP8es98f-c0/s72-c/3726296432_7a49136426_b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-1104006775525886350</id><published>2011-04-28T12:54:00.000-07:00</published><updated>2011-04-28T13:02:35.617-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='www.flickr.com/photos/lady_smirnoff'/><title type='text'>Lo merecido</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-gHNBFj6ue5s/TbnHy75V-OI/AAAAAAAAD6o/MURImP8CvEA/s1600/Todos%2Blos%2Bfuegos%2B053edit.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-gHNBFj6ue5s/TbnHy75V-OI/AAAAAAAAD6o/MURImP8CvEA/s320/Todos%2Blos%2Bfuegos%2B053edit.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5600727289497516258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La observa con más lástima que espanto. Le alcanza el vaso con agua que reposa desde hace 20 minutos sobre la mesa. Bebe un sorbo. Se anima a seguir hablando. ´´Esa tarde nos vimos. Constataría lo que ya venía presintiendo desde hacía meses atrás: que lo nuestro ya no era más ´´lo nuestro´´. Baja la vista y respira hondo. Las lágrimas resbalan por sus mejillas y aunque ya no solloza, la voz es casi un susurro quebrado. Se lleva las manos a la cabeza y hunde los dedos en el cabello. El hombre la observa compungido. ´´Calma, calma´´ le dice en voz baja. ´´Toma otro poco de agua´´. Obedece. Una nueva oleada de lágrimas la inunda. ´´Continúa´´ le dice el hombre.&lt;br /&gt;´´Pasó toda la tarde llamándome vieja. Dijo cosas muy duras y siempre volvía a nuestra diferencia de edad.´´10 años es demasiado´´, dijo’’. Él la detalla: parece una mujer salida de otra época. Tiene finos rasgos, el cabello lacio y negro enmarca perfectamente el rostro salpicado con delicadas pecas. Los ojos negros centellean de vez en vez. ´´Una lástima todo esto´´, piensa.&lt;br /&gt;´´Yo solo lloraba más y más. No recuerdo qué más pasó´´. El hombre la mira fijamente y le ordena con voz dulce: ´´Intenta recordar. Es importante. Tenemos toda la tarde. Intenta recordar´´. ´´No puedo. Él me insulta, yo lloro. Hasta ahí llegan mis recuerdos´´. ´´Voy a salir un momento. Te traeré más agua´´. ´´¿Cuándo me podré ir? ´´Pronto, muy pronto´´. El hombre sale de la habitación y pasa a otra. Desde un espejo falso observa a la muchacha. ´´No confiesa, Duarte´´ apunta. Duarte se queda también observándola. Luce tan frágil, tan delicada. ´´Esta señora lleva ya tres días contando la misma historia, sin alteraciones. Anoche escuché las grabaciones de nuevo. Son todas iguales, como un guión. No cambian en nada. Usted sabe, Inspector, que los asesinos siempre se descubren en algo, se quiebran en algún punto. En este caso, todo sigue igual. Todo´´. Los dos hombres se quedan mirándola. Tiene la vista fija en la nada y las lágrimas siguen resbalando lentas por su rostro. ´´Tendré que dejarla ir. No hay otra salida´´.&lt;br /&gt;El Inspector regresa a la habitación y le acerca el vaso con agua. Ella lo sigue con la mirada y pregunta ´´¿Me puedo ir?. Él piensa antes de responder. ´´Sí. Yo mismo te llevaré a tu casa´´. &lt;br /&gt;Durante todo el trayecto, ella no habla. Solloza. Al llegar, el Inspector la escolta hasta la puerta, que ella abre con cuidado. ´´¿Quiere pasar?´´le pregunta con voz pausada. ´´No. Está bien. Volverás a saber de nosotros. Te traeré novedades cuando las haya´´. Baja la mirada y asiente. El Inspector regresa al auto y entra. Ella se queda parada en la puerta viéndolo con aire triste y confundido. Él le devuelve la mirada con lástima y dice casi en silencio: ´´Volveremos por ti´´.&lt;br /&gt;Cierra la puerta de la casa y apoya la frente y las manos con las palmas abiertas, hasta que oye el motor del auto. Sonríe. ‘’Lo merecías. Todo lo que te hice lo merecías’’ y esta vez ríe con sorna, con carcajadas que se pierden en las penumbras de la casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-1104006775525886350?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/1104006775525886350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=1104006775525886350' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/1104006775525886350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/1104006775525886350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2011/04/lo-merecido.html' title='Lo merecido'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-gHNBFj6ue5s/TbnHy75V-OI/AAAAAAAAD6o/MURImP8CvEA/s72-c/Todos%2Blos%2Bfuegos%2B053edit.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-8636054774745778685</id><published>2011-03-25T18:41:00.000-07:00</published><updated>2011-03-25T18:45:09.651-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Foto por Laura Parra: http://www.flickr.com/photos/lauriten/'/><title type='text'>La espera</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-uTUPlwNqOPw/TY1FGLucX4I/AAAAAAAAD6g/RI12-Llvn14/s1600/3387676376_be16d00923_z.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-uTUPlwNqOPw/TY1FGLucX4I/AAAAAAAAD6g/RI12-Llvn14/s320/3387676376_be16d00923_z.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5588198685165772674" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;I&lt;br /&gt;Abrió los ojos. La habitación apenas iluminada por la tenue luz de la mañana. Debía ser temprano aún. Cerró los ojos y lentamente estiró el brazo a un lado, buscando a Iván. Todas las mañanas hacía lo mismo. Sus dedos buscaban rozarlo, solamente para tener la certeza de que estaba ahí. Si no lo encontraba, se levantaba frenética de la cama y corría por el caserón hasta encontrarlo. Lo llamaba a gritos. Lo llamaba en silencio. Y hasta no abrazarlo, no pasaba el pánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzó a temblar. Apretó los ojos. Sus dedos seguían buscándolo. Iván no había llegado a casa tampoco. Dos días. Abrió los ojos y se incorporó. Comenzó a llamarlo en voz baja. Salió de la cama. Seguía llamándolo. Cada vez más fuerte. El eco de sus gritos resonaba en todo el caserón. ‘’¡Iván!’’ gritaba. ‘’¡Iván, Iván, Iván!’’ repetían las paredes.&lt;br /&gt;Se arrodilló y empezó a sollozar. Dos días. No podía creer que eso le estuviera pasando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;II&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sentada en la sala recordaba las palabras de Iván la noche de la discusión: ‘’¡Nunca voy a dejarte!’’ Era la primera vez que le gritaba. Inmediatamente la abrazó y acarició.&lt;br /&gt;Las discusiones eran casi siempre por el mismo motivo: otra mujer, cualquier mujer. Ella gritaba y gritaba cuando él se demoraba en llegar a casa, cuando no respondía el teléfono al segundo llamado, cuando no salía a tiempo del trabajo y ella lo esperaba afuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días antes de la desaparición, fue a buscarlo al trabajo. Le había prometido que lo esperaría en casa, pero le había mentido. No soportaba más. Estaba segura de que los retrasos de Iván no se debían al tráfico ni al exceso de trabajo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;III&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó el teléfono. Llamó a Iván una vez más. Nadie respondió. Respiró hondo y llamó a la policía. ‘’Jefatura de Policía, buenos días’’. Colgó. Era mejor ir y contar los detalles de la desaparición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se vistió. Buscó la mejor foto de Iván y se dirigió a la jefatura. La recibió un oficial gordo y somnoliento. ‘’Dígame doñita, ¿en qué la podemos ayudar?’’ y la miró con pereza y fastidio. ‘’Mi esposo tiene dos días desaparecido’’, dijo con voz entrecortada. ‘’Siéntese y cuénteme con calma, señora’’. Obedientemente se sentó y empezó a contarle al oficial los detalles de la desaparición. Se pasaba las manos por el cabello al tiempo que hablaba pausadamente para no llorar. ‘’Iván, mi esposo, salió de casa como todos los días. Iba vestido con una camisa azul y pantalones grises. Es alto, aquí lo puede ver en esta foto’’. El oficial tomó la foto con sus dedos rollizos y la observó. Tomaba notas, hacía las preguntas de rigor. ‘’Tranquilícese doñita. Le daremos curso a su denuncia. Váyase tranquila’’, le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se levantó lentamente y caminó hacia la puerta, apretó la cartera contra si y salió. Se quedó un rato parada en la entrada de la jefatura, viendo a la gente pasar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la ventana del segundo piso, la observaba el inspector. Cuando ella cruzó la calle y la perdió de vista, bajó al primer piso y le preguntó al oficial para qué había venido una mujer tan bonita a la jefatura. ‘’Se le perdió el esposo’’, contestó sin ánimo. ‘’Le tomé la declaración. Lleva dos días desaparecido’’. ‘’¿Otro caso más de abandono del hogar? ¿Infidelidad acaso?’’ preguntó el inspector. ‘’No lo sé. Ya veremos. Seguro el tipo se fue con otra’’. ‘’Déme el expediente’’, ordenó, ‘’me haré cargo’’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;IV&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó caminando hasta la oficina de Iván. Se detuvo justo enfrente. La ventana de la oficina daba hacia la calle. Ella se escondía siempre detrás del edificio de la esquina para observarlo, para saber quién entraba, con quién hablaba, qué mujer entraba a su oficina. La mayoría de las veces lo buscaba antes de que fueran las cinco, de manera de no darle oportunidad de escaparse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miraba fijamente la ventana hacia la oficina de Iván. Estaba a oscuras. Dos días. Caminó lentamente hasta la entrada del edificio. Abrió la puerta. La recepcionista apartó la vista del computador y se asombró al verla. No pudo decirle nada. Sintió una oleada de tristeza al verla tan pálida y demacrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella interpretó la mirada de otra forma: la recepcionista sabía dónde estaba Iván y no quería decirle. Habló con voz nerviosa y dijo: ‘’Vine a buscar a Iván. ¿Le avisas que llegué?’’. Al tiempo que ella hablaba, la recepcionista había apretado el botón de emergencias. Segundos más tarde se presentó el jefe de Iván. ‘’Querida’’, le dijo y la abrazó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sorprendió. Algo debía estar muy mal. Varios de los compañeros de Iván habían salido de sus oficinas y la rodeaban. No cabía duda: todos sabían dónde y con quién estaba Iván. Preguntó más nerviosa aún: ‘’¿Me buscas a Iván, Tomás, por favor?. Perdió su celular y no le he podido ubicar’’ mintió. Tomás la miró con lástima sincera y la invitó a pasar a su oficina. Ella se rehusó. ‘’No tengo mucho tiempo’’, le dijo, ‘’me buscas a Iván, por favor?’’, repitió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás la tomó de la mano e intentó conducirla a su oficina. Ella se resistió y empezó a gritar y a caminar en dirección a la oficina de Iván: ‘’¡Iván, Iván!’’. Todos la veían con una mezcla de lástima, asombro y tristeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás corrió detrás hasta que la detuvo: ‘’Por favor, cálmate’’. ‘’¿Cómo quieres que me calme si hace dos días que no sé nada de mi esposo? ¿Dónde está? ¿Con quién está?’’, gritaba y lloraba al mismo tiempo. Cayó de rodillas gritando: ‘’¡Iván!’’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;V&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inspector leía el expediente y miraba la foto. Empezó a buscar información sobre Iván Mayorca. La encontró más rápido de lo que esperaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;VI&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás la levantó del suelo, la llevó a la enfermería, la convenció con dificultad de que se tomara un calmante y la llevó a la casa. Durante todo el camino ella repetía en voz baja. ‘’Dos días. ¿Dónde está Iván? ¿Con quién?’’ Y entre la somnolencia, lo miraba implorando una respuesta que él no sabía cómo darle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;VII&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos. Aún aturdida por la bruma del calmante del día anterior, estiró el brazo para rozar el de Iván. No encontró nada. Empezó nuevamente a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonó el teléfono. Tomó el auricular y llorando aún respondió ‘’¿Iván?’’, ‘’Señora Mayorca, es el inspector Rosales, ¿puedo pasar por su domicilio esta misma tarde?’’. Con voz agitada ella respondió: ‘’¿Es sobre Iván? ¿Tiene noticias de él?’’, ‘’Sí, es sobre su esposo’’. ‘’Voy para allá’’ y sin darle tiempo al inspector de continuar, colgó y se vistió a toda prisa para ir a la jefatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;VIII&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó nerviosa y al borde de estallar en llanto una vez más. El inspector la esperaba en la entrada, consciente de la agonía que ella estaba viviendo. ‘’Por aquí, tome asiento señora’’. La miraba con tristeza. Una mujer tan bonita, tan joven, no merecía todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que él hablara, ella dijo: ‘’No quiero saber con quién lo encontraron. Sólo dígame si está bien. Eso es todo’’. Con más lástima y pesar todavía, el inspector le extendió un recorte de periódico de hacía tres semanas: ‘’Triple choque en carretera 15. Dos víctimas fatales (…) una de las víctimas respondía al nombre de Iván Mayorca, 31 (…)’’. ‘’Encontré esto, además del acta de defunción. Usted nunca fue a reconocer el cadáver. Hace tres semanas estuvo un oficial en su casa para informarle sobre el deceso de su esposo’’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lágrimas corrían por su rostro mientras releía el artículo…’’Iván Mayorca…31años…muerto…choque…’’. El inspector proseguía: ‘’Señora, usted estuvo recluida en una clínica bajo fuertes sedantes durante dos semanas y media. Tengo el informe médico. Su esposo falleció y lamento mucho por lo que usted está pasando y le deseo que…’’. Ella ya no escuchaba. ¡Que mentira! ¡Iván muerto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrugó el artículo y lo arrojó sobre el escritorio, al tiempo que se levantaba y lanzaba al suelo el resto de los papeles: ‘’¡Mentira! ¡Es mentira!’’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió corriendo, gritando, llorando. Llegó al caserón, cerró la puerta y se quedó en el suelo, llorando y llamándolo: ‘’Iván, Iván’’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;IX&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos. Lentamente estiró el brazo a un lado, buscando a Iván. Comenzó a temblar. Apretó los ojos. Sus dedos seguían buscándolo. Cuatro días. ‘’¡Iván!’’ gritaba. ‘’¡Iván, Iván, Iván!’’ repetían las paredes…&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-8636054774745778685?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/8636054774745778685/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=8636054774745778685' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8636054774745778685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8636054774745778685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2011/03/la-espera.html' title='La espera'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-uTUPlwNqOPw/TY1FGLucX4I/AAAAAAAAD6g/RI12-Llvn14/s72-c/3387676376_be16d00923_z.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-2517825824909804273</id><published>2011-02-03T08:44:00.000-08:00</published><updated>2011-02-03T08:47:29.493-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='www.flickr.com/photos/lady_smirnoff'/><title type='text'>El 29</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TUrcAD0EqQI/AAAAAAAAD5s/T68ObGcVnbQ/s1600/autobus2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 241px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TUrcAD0EqQI/AAAAAAAAD5s/T68ObGcVnbQ/s320/autobus2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5569505782778865922" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lunes a viernes y a las 6.10am, el chico se dirige a la parada del 29 para ir al trabajo. A esa hora hay tan pocos pasajeros que puede escoger el asiento. Depende de su ánimo donde se sienta: a la derecha, en uno individual, o a la izquierda, en uno doble. En ambos casos, lo que le interesa es estar cerca de la ventana para apoyar la cabeza y dormir los 45 exactos minutos que dura el trayecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lunes a viernes y a las 6.25am, la chica se dirige también a la parada del 29 para ir al trabajo. Reza como todos los días para tener suerte y encontrarse de nuevo al chico en el autobús. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 6.31am, el 29 hace su diaria aparición. La chica lo ve acercarse, respira hondo y musita: ‘’Que estés. Amén’’. El autobús se detiene y el chofer de todos los días le sonríe: ‘’Buenos días, niña’’. Ella le devuelve la sonrisa e introduce las monedas en la máquina, sin necesidad de indicarle la tarifa al hombre. Con un dulce ademán de cabeza le da las gracias y camina sin prisa para escoger su asiento. Cuenta las personas: exactamente 16 y entre ellas, está él, a la derecha, con la cabeza apoyada en la ventana, las largas y tupidas pestañas que resguardan el descanso de sus ojos arena, la barba rala, los brazos cruzados sobre el pecho para proteger la mochila, los perfectos labios entreabiertos. Ella lo mira extasiada. ‘’El lindo durmiente’’piensa e intenta no avergonzarse de su exceso de cursilería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ubica estratégicamente dos asientos detrás de él, desde donde puede observarlo sin problemas. El chico duerme tranquilo mientras ella lo mira. Cuenta las veces que respira mansamente y como la brisa de la mañana agita con delicadeza sus pobladas pestañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Restan algunos minutos para llegar a destino. La chica se levanta del asiento para descender ya en la próxima parada. Se aproxima al muchacho que  respira y sueña aún más profundamente. El nerviosismo la inunda. Están a pocos minutos de la parada; sin embargo, reúne el coraje suficiente para posar su mano sobre el hombro del chico y susurrarle con ternura: ‘’Diego. Llegamos’’. Él abre sus magníficos ojos, respira hondo y sonríe a medias: ‘’No sé qué haría sin ti, Gaby. ¡Me pasaría la parada casi siempre!’’ y le regala la otra mitad de la sonrisa y así ambos descienden y enfilan sin premura con destino a su trabajo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-2517825824909804273?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/2517825824909804273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=2517825824909804273' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2517825824909804273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2517825824909804273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2011/02/el-29.html' title='El 29'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TUrcAD0EqQI/AAAAAAAAD5s/T68ObGcVnbQ/s72-c/autobus2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-4637837405284773028</id><published>2010-11-21T07:31:00.000-08:00</published><updated>2010-11-21T15:03:00.461-08:00</updated><title type='text'>Por favor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TOk_tHkLSSI/AAAAAAAAD5Y/q-3lfb7-NXw/s1600/IMG_1139%2Bsuperponer.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TOk_tHkLSSI/AAAAAAAAD5Y/q-3lfb7-NXw/s320/IMG_1139%2Bsuperponer.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5542030860813551906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale de su casa con el único propósito que la ha mantenido con vida durante sus últimos 15 años: hacerle saber que lo piensa, lo mantiene presente. Se dirige con calma a la librería. El vendedor la ha estado esperando con la postal ya lista en un sobre blanco, desde que se dio cuenta de la obsesión puntual de ella, cada mes, desde hace 15 años. Le informa siempre qué motivo escogió, más con la ingenua intención de no aburrir al secreto destinatario que para congraciarse con ella. El vendedor le sonríe afable y le entrega el sobre: ‘’Esta vez es un paisaje de una playa’’, le dice. Ella no lo mira. Toma el sobre, paga y se retira en dirección al correo. ´´Pobre señora´´ piensa el hombre. La ve alejarse como todos los jueves, independientemente de las condiciones climáticas que acompañen el día. Ella aparece, como ha aparecido siempre, durante estos últimos 15 años, taciturna, austera, simple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina lentamente hasta llegar a la puerta del establecimiento: exactamente 15 minutos antes de que cierre. Los tres empleados se miran y lanzan los mismos comentarios invariables de hace también 15 años: ‘’Siempre puntual’’, ‘’Nunca se cansa’’, ‘’Pobre señora, le escribe a la nada’’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se aproxima a uno de los mostradores. Saca la postal del sobre y escribe: ´´Tu ausencia aún no me doblega, pero por favor, vuelve’’. Respira hondo. Guarda la postal en el sobre y escribe la dirección y el nombre del destinatario, siempre en ese orden. Acaricia el sobre delicadamente con la secreta esperanza de que él la sienta al recibir la postal. Después de unos minutos, se dirige a una de las ventanillas y entrega el sobre. ‘’¿Normal o expresa?’’, pregunta la muchacha que sabe de antemano la respuesta. ‘’Expresa’’, responde ella, sin siquiera mirarla. Paga y se retira con el comprobante en la mano. En 15 días, él estará recibiendo en forma de postal sus besos, caricias, voz, todos sus días juntos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado del mundo, 15 días más tarde, la postal llega a destino. Como todas las mañanas y antes de ir a trabajar, revisa el buzón. Cuando lo abre allí está ella: ella y su risa tímida, ella y su mirada profunda, ella y su voz pausada. Toma el sobre y lo abre. El paisaje de la playa lo distrae por instantes. ‘’Buena foto’’, piensa. Por detrás, lo aguardan las mismas letras de siempre. Sin leerla, rompe con cuidado la postal en pedacitos que guarda en el bolsillo. En el camino, irá esparciéndolos por la ciudad. ‘’Nunca’’ es su respuesta, pero ella, a tantos kilómetros de distancia, no llegará a oírla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-4637837405284773028?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/4637837405284773028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=4637837405284773028' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4637837405284773028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4637837405284773028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2010/11/por-favor.html' title='Por favor'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TOk_tHkLSSI/AAAAAAAAD5Y/q-3lfb7-NXw/s72-c/IMG_1139%2Bsuperponer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-7126035783907223451</id><published>2010-10-13T06:32:00.000-07:00</published><updated>2010-10-13T06:45:54.785-07:00</updated><title type='text'>13</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TLW3aFp7oBI/AAAAAAAAD5M/L6HgmuWzLEY/s1600/IMG_0146cut.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 161px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TLW3aFp7oBI/AAAAAAAAD5M/L6HgmuWzLEY/s320/IMG_0146cut.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5527525776489685010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un viento frío le revuelve los rizos en el preciso instante en que se le acerca: ‘’Hola. Me anoté para la visita guiada. ¿Eres tú el guía? Es que veo otros grupos…’’ y deja la frase en el aire. Él la observa: el viento, ahora más frío, juega con los rizos de la chica; los ojos, aunque oscuros, tienen un brillo especial; los labios finos y delicados esbozan una sonrisa tímida. ‘’Soy el guía, sí, pero te puedes unir a cualquier grupo. Si gustas, quédate en este’’. La chica asiente delicadamente y se les une.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guía se presenta y cuenta a los participantes: 13 en total. El recorrido por el gran caserón de fines del siglo 18 empieza entonces por la planta baja. ‘’Este edificio se construyó como vivienda familiar…’’. El chico va narrando, como tantas otras veces, la historia del lugar. De vez en vez observa a la muchacha, que ahora le parece más bonita que al principio. La recorre con la vista a ráfagas. No quiere mostrarse interesado y tampoco quiere distraerse. Al término de la visita, ¿tal vez un café?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘’Detallen las columnas y los ornamentos de las mismas’’ continúa. Mientras recita su parlamento arquitectónico, el guía observa cada vez más detenidamente a la chica y nota nuevas características en ella: las facciones, que al principio le parecieron delicadas, se muestran ahora duras y decididas; las manos, que le parecieron pequeñas, son en realidad manos de dedos largos; el cabello, que le pareció larguísimo, le llega solo a los hombros. Constata que le sigue pareciendo bonita. Mucho. Muy bonita. Una suerte de belleza de otra época, que no exótica. Concluye, al tiempo que la visita a la planta baja, que esa chica es de otra época y vuelven de nuevo las ganas de invitarla a tomar algo cuando finalice el recorrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘’Vayamos entonces al primer piso, pero hagámoslo por las escaleras. Noten que el pasamanos está todo trabajado en hierro forjado…’’ y continúa con la historia, solo que esta vez no sube de primero como siempre lo ha hecho, sino que se queda de último para escoltar a la chica. Todos suben lentamente. La muchacha va de último, más lenta que el resto. Roza con sus largos dedos uno de los tantos diseños de hierro del pasamanos. ‘’¿Te parecen bonitos?’’, le pregunta el guía. La chica lo mira, sonríe a medias y asiente delicadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en el primer piso, el guía se ubica en medio del grupo y les indica que deben mirar hacia arriba, donde está el gran rosetón de vitrales de colores que es un espectáculo los días de sol. Todos miran extasiados el diseño del rosetón y comentan la magnificencia del trabajo. El guía aprovecha para contarlos a todos de nuevo. 12 esta vez. Falta la chica. ‘’Tal vez esté en el pasillo o en el baño’’ piensa. ‘’Que raro. Hace un segundo estaba aquí’’. Responde mecánicamente un par de preguntas de los asistentes y les indica sin ganas la próxima parte del recorrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘’Entremos en el que era el salón principal’’ y va explicando las piezas del mobiliario, los diferentes usos que fue teniendo el salón a lo largo de los tiempos, qué personalidades concurrían. Deja que el grupo vague un rato y con disimulo se dirige a la entrada para buscar a la muchacha. Camina por el pasillo, abre un par de salones pequeños e incluso se toma el atrevimiento de asomarse en el baño de mujeres. Nada. Nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresa al salón y ve a la chica parada frente al gran ventanal. ‘’¿Por dónde pasó?’’ piensa intrigado. La muchacha nota la mirada azul del guía y se da la vuelta. Esta vez le sonríe por completo. Él, asombrado, le devuelve la sonrisa y se le acerca. ‘’Pensé que te habías perdido’’ le dice en voz baja. ‘’Siempre estuve aquí’’ le responde ella en el mismo tono. Cuando iba a preguntarle dónde se había metido, algunos se le acercan para comentarle sus impresiones del lugar y aclarar las dudas típicas de todo turista y lo apartan de la chica. El guía sonríe, más por educación que por gusto, y pacientemente responde una a una las preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasados varios minutos, informa que la visita está por finalizar y que deben dirigirse al salón de juegos, última parada del recorrido. Aguarda a que todos salgan y vuelve a contarlos: 12. Falta nuevamente la chica. Regresa sobre sus pasos y recorre con rapidez el gran salón. No hay nadie. ‘’¡Que manera de perderse!’’ piensa, un tanto desconcertado. Se dirige al salón de juegos en cuya puerta está el grupo esperándolo. Los hace pasar y les cuenta a grandes rasgos lo que están viendo. Necesita desembarazarse ya de todos y volver a buscar a la muchacha; sin embargo, no lo logra. La gente le hace preguntas, le habla, le comenta y no tiene otra salida que contestarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se resigna: la chica se escabulló y no tendrá manera de contactarla nuevamente. Da entonces por terminada la visita antes de lo previsto y se las arregla para sacar rápidamente al grupo del lugar. Está fastidiado. La desaparición repentina de la chica lo alteró un poco. Tenía ganas de hablarle, de saber su nombre, de invitarle un café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibe las gracias del grupo, algunos aplausos, lo mismo de tantas otras veces. Justo cuando va a descender por la escalera, divisa a la chica que está sentada al principio de la misma. Tiene que contenerse para no bajar corriendo y hablarle, pedirle unos minutos, invitarla a tomar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alcanza y las palabras le salen como una metralla: ‘’¡Ey! Estás aquí. ¿No te gustó la visita? ¿Me esperarías unos segundos mientras termino con el grupo y vuelvo contigo? Me gustaría saber tus impresiones sobre el recorrido’’ y le sonríe esperanzado. La muchacha lo observa y asiente delicadamente con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico acompaña al grupo a la salida y no les da tregua para las últimas preguntas: ‘’Gente, la visita terminó. Gracias por venir’’ y se escabulle lo más rápido que puede. Se dirige a las escaleras, pero de repente oye que lo llaman: ‘’¡Jordi! ¡Ven a llenar los papeles de la visita de hoy, que después te olvidas!’’. ‘’En un rato, en un rato’’ responde enérgico, casi malhumorado. La voz insiste, en un tono ya de mandato: ‘’¡Ahora Jordi! ¡Que estoy por cerrar las actividades de hoy. ¡Son solo cinco minutos, hombre!’’. El guía bufa y cambia el rumbo. Ya en la secretaría, llena lo más rápido que puede los papeles de siempre y los entrega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encargado da una rápida ojeada. ‘’¿13 personas? Tenías 12 anotadas, como siempre’’, le dice. ‘’Una chica, que me está esperando en las escaleras, llegó tarde’’ explica impaciente. ‘’¡Imposible! Todos pasan primero por aquí y ahí decidimos si los dejamos pasar o no. Es verdaderamente imposible que se te haya presentado y si así fue, tenías que avisarnos antes de continuar con la visita. ¿Acaso no recuerdas las reglas?’’. El chico bufa de nuevo y ya visiblemente molesto explica de nuevo la situación. Termina con un ‘’me tengo que ir’’ airado y duro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corre hasta las escaleras. La chica ya no está. Recorre todos los salones del caserón, los patios, los baños, los jardines. No le queda ningún sitio por revisar. Vuelve a la secretaría y exige ver las cámaras de seguridad. ‘’Te digo que esta chica está jugando a las escondidas. Estaba en las escaleras y ya no está y tampoco en todo el edificio’’ dice. ‘’¡Pero te volviste loco de repente!’’ responde  impresionado el encargado. El chico insiste tanto que al cabo de unos minutos, le dejan ver las grabaciones. Desde las 17:00 hasta las 17:55, hora en que baja con su grupo, no hay nadie en las escaleras. ‘’Te lo dije’’, dice el encargado. ‘’¡Te estás volviendo loco, loco, loco! No hubo nunca nadie ahí, en ningún momento. ¡Te volviste loco! ¡Vámonos ya!’’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encargado casi saca a rastras al muchacho. Al cerrar el caserón, el guía se queda parado, totalmente descentrado, enfrente de la imponente estructura. ‘’No estoy loco’’ dice en voz alta. ‘’¡Estás ahí!’’ y el eco de su grito se cuela por toda la vieja casa. Desde el primer piso y parada en la ventana, casi oculta entre las sombras de la tarde, está la chica. Escucha las palabras del guía y sin sonreír, asiente delicadamente con la cabeza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-7126035783907223451?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/7126035783907223451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=7126035783907223451' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/7126035783907223451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/7126035783907223451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2010/10/13.html' title='13'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TLW3aFp7oBI/AAAAAAAAD5M/L6HgmuWzLEY/s72-c/IMG_0146cut.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-1953501200602175685</id><published>2010-08-28T07:29:00.000-07:00</published><updated>2010-08-28T09:44:08.591-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Foto por:Carlos Redondo- http://www.flickr.com/photos/carlosar2000/'/><title type='text'>Espejismo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/THk6VXq2ynI/AAAAAAAAD3c/G2xh6HNDOpk/s1600/tren.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 215px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/THk6VXq2ynI/AAAAAAAAD3c/G2xh6HNDOpk/s320/tren.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5510499757869943410" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tren avanza lento, pero avanza,  y la chica ha pasado las cinco horas que van del trayecto sentada, casi inmóvil, mirando el árido paisaje por la ventana. Esas cinco horas ha estado pasado prácticamente en la misma posición que cuando comenzó el viaje: sentada, con la espalda bien apoyada en el asiento, la mirada fija en la ventana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las rodillas lleva un libro que contiene una carta que ha leído y releído varias veces y que, no obstante, se mantiene tan intacta como la propia declaración cursi y fácil con la que finaliza: ''Créeme. Siempre estarás en un lugar especial en mi corazón. Somos uno. N''. Hace 10 años que lleva esa carta consigo a todas partes y cada vez que llega a esa frase, algo dentro de ella se desmorona, se vuelve añicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faltan tres horas para llegar a destino. Desvía la vista del paisaje y la dirige hacia el libro. Lo abre donde está la carta y la relee sin prisas, como si fuera la primera vez. A medida que lee, lo puede ver como hace 10 años atrás, la noche que se despidieron y él le entregó aquel sobre lleno de sus pensamientos. ''No la leas, sino hasta que te hayas ido del todo'' le dijo en voz baja y la besó con uno de esos besos largos y pausados que guardaba solo para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierra los ojos y casi por instinto, se lleva los dedos a la boca para revivir aquellos besos. Abre los ojos. Fija de nuevo la vista en el paisaje, que de árido se ha tornado más árido aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasados unos instantes, el ruido inconfundible de unos pasos familiares, logran desconcentrarla. Desvía la vista y observa la puerta del compartimiento como se va abriendo lentamente y como va asomándose él, tan exactamente igual como ella lo dejó hace 10 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levanta de un salto y deja caer el libro que se abre justo donde está la carta. El hombre sonríe un poco impresionado. ''Perdone, no era mi intención asustarla. Parece que me perdí. No logro dar con mi compartimiento''. La chica deja escapar un ''tú, ¿aquí?'' y se le acerca. Él retrocede. ´´No era mi intención incomodarla, dice. ´´No te vayas de nuevo, por favor'', suplica ella. ''Señora, creo que me confunde con alguien''. ''He vuelto por ti'', insiste la chica. ''Perdóneme. Me debe estar confundiendo'', dice el hombre, cada vez más asustado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica se queda observándolo. Parpadea rápidamente para tratar de contener las lágrimas que pesadas y tristes se deslizan con lentitud por su rostro. Es él, pero no su voz. Es él, pero no su encanto. Es él, pero no sus ojos, nariz, boca. Todo el cuerpo es él, sin serlo del todo. ''Perdona. Te confundí'', le dice al ahora extraño. ''No se preocupe. A todos nos pasa'' y el hombre se va alejando, sin quitarle la vista de encima a la chica, hasta que ella cierra lentamente la puerta del compartimiento aún llorando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez dentro, vuelve a sentarse, casi inmóvil, con la espalda bien apoyada en el asiento, la mirada húmeda fija en la ventana. Las lágrimas cada vez más pesadas caen en desorden sobre su regazo. Pasados unos minutos, se inclina para recoger el libro y la carta, no sin antes releerla, antes de guardarla. ''Somos uno'' dice con la voz quebrada. Apoya las manos sobre el libro y se queda mirando el árido paisaje. El tren avanza lento, pero avanza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-1953501200602175685?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/1953501200602175685/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=1953501200602175685' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/1953501200602175685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/1953501200602175685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2010/08/espejismo.html' title='Espejismo'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/THk6VXq2ynI/AAAAAAAAD3c/G2xh6HNDOpk/s72-c/tren.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-7675886225219903643</id><published>2010-05-07T17:25:00.000-07:00</published><updated>2010-06-10T15:07:30.148-07:00</updated><title type='text'>¿Nos tomamos un café?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TBFh26A0LxI/AAAAAAAAD0U/KmVIP9JVKcQ/s1600/IMG_5352.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 213px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TBFh26A0LxI/AAAAAAAAD0U/KmVIP9JVKcQ/s320/IMG_5352.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5481269817400110866" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa todo el día con un único pensamiento en la cabeza: él. Tiene exactamente 14 días reuniendo el coraje necesario para enfrentarlo y confesarle que le gustan sus ojos café claro donde puede verse reflejada, de sus cejas pobladas que ya muestran algunas canas, de la frondosidad de su barba, de sus chistes malos que a la larga resultan buenos, de su ternura escondida que solo conocen sus gatos, de su estatura abrazable y de su exactísima impuntualidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día transcurre exacto en sus horas y minutos, hasta que se detiene a las 4:00 p.m, momento en el que ella apaga la computadora, se despide de sus compañeros de trabajo y se dirige al ascensor hasta la planta baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando sale a la calle, lo divisa parado de espaldas a ella, en la esquina: lleva una camisa beige de mangas cortas y unos pantalones azul marino. Lleva el cabello más corto que la última vez que se vieron. Tiene las manos en los bolsillos y observa distraído a la gente pasar. Ella se acerca lentamente. Cuenta sus pasos, sus respiraciones, los latidos de su corazón; tiene preparadas las frases, todo en orden en su cabeza, pero cuando él se da la vuelta y le sonríe con esa sonrisa tan pícara  y tímida a la vez, ella pierde el aplomo y todo por dentro se derrumba por primera vez esa tarde. Va a su encuentro, la besa y saluda con un ''hola'' amigable y tierno. Ella lo observa y escucha atenta. Trata de mantenerse en calma, pero algo dentro de ella ebulle. Quiere abrazarlo, besarlo, decirle que sabe que vale la pena, que intenten algo o todo, pero eso sí: juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él le cuenta las anécdotas del día, qué hizo, qué no hizo antes de venir a buscarla. Increíblemente para su espíritu naturalmente tímido y reservado, lleva todo el peso de la conversación y habla y habla y vuelve a hablar. Ella lo escucha atenta, aún en ebullición interna; sin embargo, en un punto del monólogo, se oye interrumpirlo: ''Tengo algo que decirte''. Él sonríe y pregunta, como si esperase la revelación de un secreto milenario: ''¿Qué?''. Ella se acerca lo suficiente. Está temblando por dentro, por fuera, perceptible e imperceptiblemente. La respiración se entrecorta y la ansiedad le hace latir con rapidez las sienes. La agonía de los 14 días anteriores a ese encuentro está por terminar. De no sabe dónde, le sale la voz trémula: ''¿Nos tomamos un café?''. Él la mira entre perplejo y divertido y una risotada, que ella recordará por siempre, se le escapa. ´´Estás más que loca´´, dice convulsionado por la risa. ´´Tanto drama para un café´´ y la empuja suavemente para que reinicien la tarde en el punto exacto donde la dejaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que queda de ese día transcurre dulce y tranquilo para él, pero para ella nada tiene ya sentido. Un caos interno se instaló en su corazón en el mismo momento en que se dejó vencer por la cobardía. Siente como se va destruyendo poco a poco por dentro, como si un desastre natural de terribles proporciones la asolara. Lo que ella ignora en esta etapa temprana de su vida es que esa sensación no la abandonará jamás y esa pregunta, maldita pregunta salida de no sé sabe dónde, será el eco fantasmal que la atormentará durante años sin término: ´´¿nos tomamos un café…?’’.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-7675886225219903643?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/7675886225219903643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=7675886225219903643' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/7675886225219903643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/7675886225219903643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2010/05/nos-tomamos-un-cafe.html' title='¿Nos tomamos un café?'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/TBFh26A0LxI/AAAAAAAAD0U/KmVIP9JVKcQ/s72-c/IMG_5352.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-2169687288582042607</id><published>2010-04-17T19:37:00.000-07:00</published><updated>2010-04-17T19:43:09.573-07:00</updated><title type='text'>Un cuento sin pretensiones</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S8pw7pmlMKI/AAAAAAAADys/rQlPuzJ6tmA/s1600/Chascom%C3%BAs+037.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5461301668222415010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S8pw7pmlMKI/AAAAAAAADys/rQlPuzJ6tmA/s320/Chascom%C3%BAs+037.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Para los tantos lectores que pidieron un cuento así.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El amplio auditorio luce atestado de gente. Hay ruido, gente que habla tal vez demasiado alto y una horrible música de fondo que en vez de tranquilizar, altera.&lt;br /&gt;La chica lleva cerca de 20 minutos sentada en la misma posición: el torso inclinado hacia delante, el brazo izquierdo apoyado completamente sobre el espaldar del asiento de enfrente, mientras que el brazo derecho, doblado a la altura del codo, hace las veces de soporte del mentón. Así de inmóvil espera a que la obra comience o que él aparezca. Lo que ocurra primero dependerá ya del propio destino.&lt;br /&gt;Mientras, en la entrada, él permanece en la fila. Espera por el acomodador para que le indique su asiento. Tiene aproximadamente unas 20 personas por delante que no cesan de hablar. Tanto ruido y él tan intolerante. Si no hubiera sido porque quería ver a la chica, no se hubiera sometido a esa tortura. Detesta el bullicio, las aglomeraciones, el sólo hecho de salir de la comodidad de su casa.&lt;br /&gt;Aguarda sin ganas. Sólo hay un acomodador, lo que hace más lento todo el proceso. 19, 18, 15 personas por delante. Sigue descontando gente a medida que se acorta la distancia entre él y la entrada. 14,12, 9 personas por delante. Respira hondo y cierra los ojos por segundos. Cuando los abre, una fuerte oleada de aburrimiento con hastío lo inunda. ‘’Ya llego’’, dice en voz baja. Sólo queda una persona por delante. Cuando finalmente llega su turno, no espera a ser conducido por el acomodador. ´´Sé muy bien donde queda mi asiento´´, miente y camina veloz en busca de la chica, que lo espera sentada en la misma posición que hace 40 minutos. Recorre las hileras de asientos hasta hallarla. Cuando la encuentra, se detiene a pocos pasos detrás de ella. La contempla: el torso inclinado hacia delante, el brazo izquierdo apoyado completamente sobre el espaldar del asiento de enfrente, el brazo derecho, doblado a la altura del codo, hace las veces de soporte del mentón; los rizos disparejos caen blandamente sobre la espalda, la cintura estrecha, las angostas caderas. Se acerca lo suficiente hasta posar su mano en el hombro derecho de la muchacha, se agacha y susurra en su oído: ´´Aquí estoy’’. Ella inclina la cabeza y atrapa por segundos aquella mano entre su cuello y su hombro. Levanta la vista y lo observa: pálido, aburrido y hastiado es su primera lectura. Dulce, tranquilo y tímido la segunda, que es la que más le gusta cuando se ven. Él se sienta a su lado y la abraza. Ella se hunde, como tantas otras veces, en aquellos brazos. ´´Pensé que no vendrías´´, confiesa y lo besa, primero en la mejilla, después en los labios. ´´Casi no´´, replica y esboza una media sonrisa.&lt;br /&gt;Las luces del auditorio se van apagando lentamente. La pareja se acomoda en sus asientos, entrelazan sus manos y se disponen, como muchas otras veces, a disfrutar de la función.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-2169687288582042607?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/2169687288582042607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=2169687288582042607' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2169687288582042607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2169687288582042607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2010/04/un-cuento-sin-pretensiones.html' title='Un cuento sin pretensiones'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S8pw7pmlMKI/AAAAAAAADys/rQlPuzJ6tmA/s72-c/Chascom%C3%BAs+037.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-4116062099660160266</id><published>2010-03-26T15:50:00.000-07:00</published><updated>2010-03-26T15:54:04.761-07:00</updated><title type='text'>En caso de emergencia</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S606nUp8O4I/AAAAAAAADxs/YiMpQojR8No/s1600/nubes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5453079171049470850" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 222px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S606nUp8O4I/AAAAAAAADxs/YiMpQojR8No/s320/nubes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aletargada en el desvencijado sofá de la sala, la chica mira televisión. Hace ‘’zapping’’ por todos los canales. Ningún programa la atrapa más de tres minutos. Bosteza. El reloj marca las 9:30pm. Tiene hambre, sí, pero también mucha pereza de ir hasta la cocina a prepararse algo. Bosteza nuevamente. Apaga la televisión y justo cuando decide ponerse a leer un libro cualquiera, el conocido bip-bip del celular anuncia que llegó un mensaje. ´´Panquecas en mi casa a las 10. Habrá helado también, a pesar de este frío’’. La chica sonríe. Responde en el acto: ‘’¡Allá voy!’’. Se anima inmediatamente: panquecas, seguramente acompañadas de chocolate caliente, jalea o crema chantilly y helado. Delicia. Se cambia de ropa y se abriga bien. Sale de casa. En escasos 10 minutos camina las 12 cuadras que separan su apartamento del de él. Toca el timbre: 4to B. ‘’¿Quién es?’’ pregunta la tan familiar voz. ‘’Tu invitada interestelar’’ responde ella. ‘’¡Ah! ¡Volaste! ¡Todo por una panqueca!. Ya bajo’’ y lo oye reír. El viento frío la hace tiritar. Se esconde aún más en el abrigo azul que le llega a los tobillos. Él demora cinco exactos minutos en bajar. La observa. Se ve tan pequeña y más ahora en invierno. Le sonríe tiernamente y le abre la puerta. ‘’¡Casi me congelo!’’ le espeta y apoya la cabeza en su pecho. ‘’Exagerada. Tardé cinco minutos solamente’’ y la abraza fuerte, como si quisiera transmitirle el calor de su cuerpo de gigante. En cuanto suben por las escaleras, él le informa de los otros invitados: Mauro, el chico que trabaja con él y Otto, el que se mudó hace poco a la habitación con vista al parque. ‘’Afortunado ese chico’’ dice ella. ‘’Tiene la mejor vista del mundo’’. ‘’Sí, es cierto’’, concuerda él. Al llegar al departamento, él se dirige a la cocina y ella se queda el tiempo necesario en la sala para sacarse el abrigo, los guantes, la bufanda. ‘’Maldito invierno’’ bufa y se contempla en el espejo: se ve pálida y delgada e incluso con ojeras. ‘’Debí haberme maquillado’’ piensa y suspira. Se encamina a la cocina y abre sigilosamente la puerta: él está ya haciendo más mezclas para panquecas; Mauro fuma en la ventana y la saluda con una leve inclinación de cabeza y un ‘’hey’’ agringado y soso; sentado en la mesa, con los platos listos para ser servidos, está Otto. Ella lo detalla de inmediato: el cabello casi ralo le acentúa los duros rasgos; los ojos verdes serpiente le dan un aire aún más frío y la boca de labios finos denota las mil posibilidades de malicia que encierra su alma. Sin embargo, ella lo observa más de una vez. Es un tipo realmente hipnótico. Le extiende la mano y se presenta. Otto hace lo mismo, sólo que retiene entre sus manos la de ella, por varios segundos, un tanto eternos. ‘’Un placer’’ y de aquella boca maliciosa emana una voz gruesa que se oiría a miles de kilómetros incluso si hablara en voz baja. ‘’¿Qué tal tu habitación?’’ Tienes la mejor vista del mundo’’ y se sienta enfrente de Otto. ‘’No está mal. He visto cosas mejores’’ respondió arrogante. Ella le sonrió inocente, como si esa respuesta antipática no hubiera nunca existido.&lt;br /&gt;Mientras, Otto la observaba. Notó aún antes de que le diera la mano, que tenía dedos largos y finos; notó también el caudal de su cabello mal contenido. Le agradaron sus ojos oscuros y el tono aceitunado de su piel. Pero por encima de todo, le gustó su actitud dulce y contemplativa, como si estuviera siempre fuera del mundo y al que volvía solo de vez en vez.&lt;br /&gt;‘’Ya están listas’’ anunció él triunfante. ‘’¡A comer, chicos!’’ y le sirvió a cada uno las porciones convenidas. Los cuatro se enredaron en una amena charla que se prolongó hasta un poco más allá de las 2:00am. Mauro fue el primero en acusar recibo del cansancio de un día de trabajo, se despidió de todos y ofreció llevarla hasta su casa, para que no se congelara en el camino de regreso. Sin embargo, él se adelantó a la respuesta de la chica y dijo: ‘’Esta chiquilla se queda hoy en casa. Duerme en mi cuarto y yo en la sala’’ y le acarició la coronilla con su mano de gigante. ‘’Bueno’’ dijo ella y sonrió con la misma sonrisa tierna de veces anteriores. Cuando él bajó a acompañar a Mauro hasta la puerta, Otto se quedó a solas en la cocina con ella. ‘’¿Qué conoces de la ciudad?’’ le preguntó y Otto, de nuevo, respondió antipáticamente, aunque ya se había dado cuenta de que ella era inmune al sarcasmo, la ironía o el cinismo, rasgos tan presentes en su propio carácter. ‘’Lo que tengo que ver de aquí, ya lo vi. No es la gran cosa. No creo estarme perdiendo de nada’’ y sus ojos de serpiente centellearon. Ella lo miró y negó con la cabeza: ‘’Esta ciudad es un tesoro en sí misma. Tiene lugares mágicos’’ y le fue enumerando todos los sitios que le parecían fantásticos. Otto no prestaba atención al relato, sino a la forma como ella gesticulaba, a su tono de voz de confidencias, al brillo de encanto de sus oscuros ojos y a su sonrisa dulce. Siempre pensó que las personas ingenuas eran un invento de las mentes febriles de escritores aún más febriles, pero estaba justo enfrente de una y era definitivamente real la suavidad y ensoñación de su carácter. ‘’Tienes que ir al parque…se levanta sobre…hay nubes…y al atardecer, puedes ver…’’ pedazos de monólogo le quedaron el tiempo suficiente para soltarle un ‘’llévame’’. En ese momento, abrió él la puerta y preguntó burlón: ‘’¿Adónde?’’. Ella sonrió y contestó: ‘’Al Parque Eduardo VII, para que vea el ballet de nubes al atardecer’’. Él rió y le dijo risueño: ‘’¡En una nube estás tú siempre!’’, la besó en la frente y continuó: ‘’Chicos, con su permiso, el cocinero se retira a su sala de dormir’’ e hizo una reverencia y los dejó de nuevo solos, frente a frente. Ella lo observó una vez más y después de una prolongada pausa, le dijo: ‘’También me voy a dormir. Si quieres, vamos un día de estos al parque’’ y antes de que Otto pudiera responder, ella ya se había levantado y dirigido al cuarto. Justo cuando iba a cerrar la puerta, Otto colocó su mano para evitar que se cerrara: ‘’Quiero ir mañana mismo. ¿Cómo hacemos?’’ y sus ojos de serpiente titilaron ansiosos. ‘’Uhmm’’ vaciló ella. ‘’Dame tu número’’, ordenó y ella apoyó la cabeza en la puerta entreabierta, le sonrió y le dijo: ‘’Solo doy mi número en caso de emergencia o desastres naturales’’ y fue cerrando lentamente la puerta. Cuando la cerró del todo, lo oyó susurrar: ‘’Entonces mucho me temo que tendré que crear un terremoto pronto’’ y toda la casa quedó finalmente en silencio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-4116062099660160266?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/4116062099660160266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=4116062099660160266' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4116062099660160266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4116062099660160266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2010/03/en-caso-de-emergencia.html' title='En caso de emergencia'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S606nUp8O4I/AAAAAAAADxs/YiMpQojR8No/s72-c/nubes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-2237359102635415776</id><published>2010-02-21T15:31:00.000-08:00</published><updated>2010-02-22T16:10:15.092-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='microrrelato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos para ansiosos'/><title type='text'>Nos marchitamos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S4HEjG274iI/AAAAAAAADw8/cpQvJ3hlv-k/s1600-h/hojitas.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S4HEjG274iI/AAAAAAAADw8/cpQvJ3hlv-k/s320/hojitas.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5440845932255765026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;''Ven temprano'', le dijo, ''no tengo ganas de esperarte´´. Él acató la orden y salió antes para llegar a tiempo al encuentro, pero cuando  se presentó en casa de la chica, ya ella se había marchitado de la impaciencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-2237359102635415776?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/2237359102635415776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=2237359102635415776' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2237359102635415776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2237359102635415776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2010/02/nos-marchitamos.html' title='Nos marchitamos'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S4HEjG274iI/AAAAAAAADw8/cpQvJ3hlv-k/s72-c/hojitas.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-8643038089877859240</id><published>2010-01-30T19:48:00.000-08:00</published><updated>2010-01-31T11:20:39.560-08:00</updated><title type='text'>Jamás</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S2T9xlleiqI/AAAAAAAADrg/QpeoakMh6ok/s1600-h/3599026979_a36c929e3c.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432746078860380834" style="margin: 0px 0px 10px 10px; float: right; width: 320px; height: 293px;" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S2T9xlleiqI/AAAAAAAADrg/QpeoakMh6ok/s320/3599026979_a36c929e3c.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puede divisar la casa desde la esquina: la pintura ya no tan blanca que falta sobre todo en el lado izquierdo, las rejas grises descascaradas, el número ''&lt;strong&gt;4&lt;/strong&gt;'' pintado a mano, casi a punto de borrarse del todo. Respira profundo y agarra la maleta más firmemente. Se aproxima unos pasos más, hasta quedar casi enfrente de la casa. La observa completamente. De nada basta recordar los días felices e infelices que vivió en esa casa, la que fue su casa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, recorre con la vista la estructura. Parece desgastada, abandonada, como si Clara no viviera más allí; sin embargo, ahí está, regando las mismas plantas, barriendo las mismas hojas, saludando a los mismos vecinos. Todo exactamente igual, como si no hubieran pasado 11 años. Atraviesa la calle y se detiene enfrente de la puerta. Apoya la mano sobre el timbre. Respira profundo de nuevo. Exhala. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Clara lo vio llegar desde siempre, así que no le sorprendió verlo detenido en la esquina de su casa. Siguió todos sus movimientos, primero desde el balcón y después protegida por la persiana de su cuarto. Lo vio acercarse, aferrado a la maleta, sopesando sus pasos. Había cambiado. No precisamente envejecido, pero definitivamente cambiado. Hizo sonar el timbre tres veces, como acostumbraba a hacer. Clara contó cinco minutos antes de verificar que la impaciencia lo devoraría como siempre y haría sonar el timbre tres veces más, con toques más cortos y enfáticos. Se recogió el cabello en una cola impecable, bajó con lentitud las escaleras, se dirigió a la ventana para enfrentarlo. Su rostro no mostró ninguna emoción. Él, por su parte, se quedó sorprendido al verla: no era la misma mujer que había abandonado 11 años atrás. Esta Clara, separada tan solo por la reja de entrada de la casa, tenía aires nuevos, una determinación feroz en sus otrora tranquilos ojos verdes. ''Hola, Clara'', dijo y su propia voz le sonó irreal. Ella contó 10 exactos segundos para responderle un ''hola'' seco y parco. ''¿Puedo pasar?'' preguntó, aunque se sintió a sí mismo implorando. Clara se dirigió a la puerta, abrió la reja y lo dejó pasar. Lo observó y pudo escucharlo de nuevo gritando, 11 años atrás: ''¡Yo a esta casa no regreso jamás!''.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un silencio helado se instaló entre los dos. Sentados frente a frente, se observaban. ''¿Café?'' preguntó ella. ''Sí, por favor'', respondió e intentó esbozar una sonrisa, tal vez la misma que tanto la cautivaba antes. No obtuvo ningún resultado. Ningún músculo en la cara de Clara se alteró. Al cabo de unos minutos, respondió: ''Voy a prepararlo entonces, ya vengo" y se levantó en dirección a la cocina. ''Te acompaño'' dijo él, pero ella le dio la espalda y soltó un gélido: ''No es necesario'' y siguió hasta la cocina. Él se detuvo en seco, desconcertado. Respiró profundo. Recorrió con la vista la sala: los muebles conservaban el mismo tono mustio de una época indefinida; los cuadros seguían ocupando sus mismos lugares (la naturaleza muerta parecía más muerta que nunca, los caballos lo miraban con la misma expresión cansada de siempre y el paisaje holandés lucía igual de lúgubre que siempre). Se sentó y empezó a ordenar sus pensamientos y la forma cómo los pondría en palabras. Fue armando mentalmente el discurso de manera que sonara natural, pero el rico olor del café lo distrajo. Unos minutos más tarde, Clara reapareció en la sala, con dos grandes tazas de café. Le acercó una y se sentó enfrente de él. Lo observaba mientras revolvía el azúcar en su taza. Pudo oírlo gritar, a las 4:15 de aquella tarde nefasta:''¡Yo a esta casa no regreso jamás!, ¿me oíste? ¡jamás!'' y ahora lo tenía sentado justo enfrente de ella. ¿Dónde había quedado el ''jamás?''. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Él elogió el café y trató de armar una conversación para romper el iceberg entre ambos. Pero Clara lo observaba en silencio, sin responder, con la taza de café humeante en las manos. ¿A qué viniste? le preguntó y las palabras lo golpearon una a una. Dejó la taza sobre la mesa y respondió: ''Me estoy divorciando'', explicó y bajó la mirada. ''Tuve que dejarle todo, incluso el apartamento y...no tengo adónde ir''. Todo el discurso que había preparado mentalmente se vino abajo y dejó escapar todas las palabras represadas que se derramaron en oleadas por toda la sala. Clara escuchaba y solo se quedaba con algunas: ''fracaso...nunca debí irme de tu lado...no tengo adónde ir...me quedé sin trabajo...te amé mucho Clara...sé que no lo merezco...''. Y la frase final, que terminó de cerrar toda la confesión: ''¿Puedo vivir aquí un tiempo, por favor?''. Clara sorbió el café, ahora frío. Se entretuvo unos instantes contemplando la imagen que le devolvía su reflejo en el líquido y como reflejos también, los recuerdos se sucedían iguales de borrosos e inexactos. Levantó la mirada y lo observó una vez más. No vaciló ni un instante cuando se levantó, dejó la taza en la mesa y le dijo con voz firme: ''El cuarto del fondo está desocupado desde hace años. Puedes quedarte ahí el tiempo que sea necesario''. Él reunió fuerzas y logró musitar un ''gracias'' endeble y triste. Clara le hizo un ademán para que la siguiera hasta el cuarto. Le indicó donde tenía las cosas, por si acaso lo había olvidado: el armario ocre, la pequeña cómoda, la ropa de cama. Abrió la ventanita que daba al jardín interno y un viento benévolo y fresco corrió travieso por todo el cuarto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;''Ponte cómodo'', le dijo, ''estás en mi casa'' y al retirarse, lo dejó solo con sus pensamientos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-8643038089877859240?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/8643038089877859240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=8643038089877859240' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8643038089877859240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8643038089877859240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2010/01/jamas.html' title='Jamás'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S2T9xlleiqI/AAAAAAAADrg/QpeoakMh6ok/s72-c/3599026979_a36c929e3c.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-995613201036046679</id><published>2010-01-05T18:06:00.000-08:00</published><updated>2010-01-05T18:09:08.575-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Foto por:Carlos Redondo- http://www.flickr.com/photos/carlosar2000/'/><title type='text'>Oscuros cabellos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S0PwZ3McSvI/AAAAAAAADqs/B0Do5V6gbKw/s1600-h/4055678429_8e9c4f9e15.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5423442703387740914" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 229px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S0PwZ3McSvI/AAAAAAAADqs/B0Do5V6gbKw/s320/4055678429_8e9c4f9e15.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sentada en medio de las escaleras del parque, la chica espera. Lo espera. El viento es frío y a veces agita su oscura cabellera, que esconde a ratos su rostro. Observa cuidadosamente a los que van entrando al parque: ninguno se parece a su chico. La gente le pasa por los lados, pero ella no se inmuta, ni siquiera cuando el viento le revuelve la melena.&lt;br /&gt;Los guardias de seguridad la han estado vigilando desde que llegó. Le han tomado el tiempo desde que se quedó inmóvil en las escaleras: una hora, 14 minutos. ‘’Estará meditando’’, dice Báez, con la cara pegada al vidrio de la caseta de vigilancia. ‘’O entró en estado catatónico’’ replica Márquez y todos ríen porque nunca entienden sus palabras rebuscadas. ‘’Si en 15 minutos no se mueve de ahí, vas a hablar con ella y a espantarla, Márquez’’, dice a modo de orden Gutiérrez. ‘’¿Por qué yo?’’ gruñe instantáneamente Márquez. ‘’Por hablar raro’’ responde Gutiérrez. Todos ríen. Márquez se asoma a la ventana y nota como el viento peina y despeina los largos y oscuros cabellos de la chica. Nota su rigidez apacible de estatua de otra época: las rodillas dobladas, la espalda recta, los hombros alineados. ‘’Perfecta’’, piensa Márquez. ‘’Así, de espaldas, perfecta. Misteriosa y perfecta’’.&lt;br /&gt;Mientras, la chica sigue observando a todos los que entran y salen del parque. Ninguno es el que ella espera; sin embargo, está segura de que irá. El primer domingo de cada mes, él va al parque a hacer las mismas fotos de siempre. Mero ritual. Mera obsesión. Lo que sea que determine sus visitas al parque a ella no le importa. Tan sólo quiere verlo, hablarle. Sobre todo eso: hablarle. Oírlo de nuevo.&lt;br /&gt;‘’Dale Márquez. Te llegó la hora de sacar a la inamovible aquella’’, dice Báez y todos le celebran la orden. Márquez masculla entre dientes, se coloca la chaqueta que más claramente lo identifica como agente de seguridad del parque y se encamina hacia la muchacha. Sin embargo, va despacio, mientras repasa mentalmente lo que dirá.&lt;br /&gt;A tan sólo 10 pasos de llegarle, ella se retira el cabello de la cara y lo ata delicadamente. Márquez se paraliza. Le parece increíble lo grácil de aquellos movimientos, las manos tan finas, la perfección del cuello, el tatuaje en la nuca.&lt;br /&gt;Pasado el impacto inicial, el guardia se aproxima un poco más. Luce tan dócil y tranquila que no quiere perturbarla, pero justo cuando va a hablarle, se levanta súbitamente y baja las escaleras hasta casi llegar a las dos primeras. Márquez la sigue, perplejo, a la misma velocidad. Está a tan sólo dos escalones por detrás de ella. ‘’No me diga nada’’, la oye suplicar. Impresionado por la voz de sirena que acaba de escuchar, el hombre se detiene y no logra reunir las palabras para decirle algo coherente. Aún de espaldas, continúa: ‘’tengo que esperarlo. No puedo irme sin verlo, hablarle, olerlo. Entiéndame. Está por llegar, lo sé’’. Márquez se acomoda la chaqueta, traga saliva e intenta responder, pero en el momento en que va a hacerlo, la chica exclama: ‘’¡ahí viene!’’ y desciende lo que le queda de escaleras, cruza corriendo la calle con la vista fija en el chico que está parado justo al lado del semáforo, con una cámara en la mano, en la acera de enfrente, sin darse cuenta de que van pasando también los autos que intentan esquivarla sin éxito.&lt;br /&gt;‘’¡Dios, no!’’, grita Márquez, al tiempo que la ve salir despedida por los aires después de haber sido golpeada por un auto. Gritos, sollozos, frenazos, gente arremolinada alrededor del cuerpo inerte. Márquez se abre paso entre todos, se arrodilla junto a la chica muerta y le da la vuelta delicadamente. El cabello, ahora suelto, se extiende por todo el pavimento, en oleadas. Los suaves rasgos, ahora desencajados, lucen irreales. ¿Quién era? ¿A quién esperaba?&lt;br /&gt;Los paramédicos llegan en minutos, revisan el cuerpo, lo cubren con una manta, lo suben a la camilla y lo introducen en la ambulancia. La gente se va retirando poco a poco del lugar, pero Márquez se queda parado donde antes estuvo el cuerpo. Cuando logra reaccionar, levanta la vista y en la acera del enfrente, justo al lado del semáforo, ve a un chico con una cámara, que le hace fotos, sonríe con alevosía y hace un ademán de saludo. ‘’¡Al fin libre!’’ grita, se da la vuelta y empieza a alejarse, silbando. Y ese silbido, agudo, irónico y seco, quedará para siempre en la memoria de Márquez, junto con el oscuro y largo cabello de la chica. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-995613201036046679?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/995613201036046679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=995613201036046679' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/995613201036046679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/995613201036046679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2010/01/oscuros-cabellos.html' title='Oscuros cabellos'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S0PwZ3McSvI/AAAAAAAADqs/B0Do5V6gbKw/s72-c/4055678429_8e9c4f9e15.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-9161962741920352165</id><published>2009-11-20T19:49:00.000-08:00</published><updated>2009-11-20T19:56:21.960-08:00</updated><title type='text'>Medusa</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Swdk3TRppZI/AAAAAAAADqI/10J0pNxhLr8/s1600/2245099925_1efa37670c_o.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 282px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Swdk3TRppZI/AAAAAAAADqI/10J0pNxhLr8/s320/2245099925_1efa37670c_o.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406400778911458706" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="vsDescription" id="description_div72157603857547046"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="vsDescription" id="description_div72157603857547046"&gt;Fue como si hubiese  estado esperando todo el tiempo por encontrarla. Su cabello lo tomó por  sorpresa: nunca había visto tanto en su vida.&lt;br /&gt;Pensó que debía refugiarse en  el pesimismo que lo había acosado durante años…aunque de noche él se despertaba  y pensaba en ella y en la inmensidad de su cabello. No era posible. Mujeres así  no existían; sin embargo, ella parecía muy real.&lt;br /&gt;El día que se conocieron  hablaron poco. Había mucha gente y casi no se podían escuchar. Ella dijo su  nombre, pero él no lo entendió. Él se presentó y para su sorpresa, lo repitió  correctamente.&lt;br /&gt;A él le pareció que ella estaba más interesada en los hielos  de su bebida que en entablar una conversación, así fuera superficial. ‘’Es como  todas’’, pensó, ‘’sólo que con más cabello’’. Decidió no prestarle más atención.&lt;br /&gt;El resto de la noche lo pasaron rodeados de humo, ruido, bebidas, música  estridente y conversaciones monosilábicas.&lt;br /&gt;No se volvieron a ver en algún  tiempo, después de aquel primer encuentro.&lt;br /&gt;Él venía deshecho. Tenía una  profesión que adoraba y que parecía ser lo único que funcionaba en su vida, de  resto, todo era tinieblas.&lt;br /&gt;Atraía a las mujeres como  moscas. Era hermoso, pícaro y sensual. Pero esa apariencia era la máscara que lo  protegía. No quería involucrarse porque venía herido, sin fe, derrotado.&lt;br /&gt;Su  pesimismo se había acentuado y se sentía viejo, cansado. Sangraba. Estaba  herido. Nunca había sido un hombre de fe, por eso no creía que encontraría a  alguien que lo rescatase.&lt;br /&gt;Una noche, en su cuarto, con un vaso de vino que  había sido vaciado y llenado repetidas veces, se vio rodeado por aquel cabello.  Se durmió convencido de haberse enredado en aquel océano ajeno.&lt;br /&gt;Ella se había  despreocupado hacía mucho tiempo del tema amoroso. Sus amigas seguían quejándose  y repetían en diferentes idiomas las mismas frases: ‘’los hombres son todos  iguales’’; ‘’sólo piensan en sexo’’. Se escurría del tema cuando empezaba a  escuchar la misma historia.&lt;br /&gt;Los días iban transcurriendo para ambos con 24  horas para hacer lo que quisieran: intentar salvar el mundo, pintar un cuadro,  escribir cartas, hacer llamadas, etc.&lt;br /&gt;Tiempo después se volvieron a  encontrar. Él la vio antes de que ella pudiese divisarlo. De nuevo el panorama  se repetía: humo, ruido, música alta y mucha gente intentando parecer simpática  e inteligente. Se había prometido no volver a esas fiestas estúpidas en las que  no conocía a nadie o a tan sólo a unos pocos y donde todos terminaban  intercambiando teléfonos para espantar la propia soledad. Tal vez en el fondo  era tan tonto como esas personas. Jugaba el mismo juego, a final de cuentas.  También se sentía solo, al menos lo reconocía. Y eso lo separaba del resto.  Pasaba de un pensamiento a otro cuando la vio. ¿Qué haría ella en una fiesta  así? Los lentes le daban un aire de intelectualidad que no encajaba bien en  aquel ambiente.&lt;br /&gt;Su bebida se había acabado y se dispuso a sortear la marea  humana para llenar su vaso de nuevo. Tratar de forzar al destino a llevarlo  hasta ella.&lt;br /&gt;Ella sonreía y parecía disfrutar de la conversación de los que la  rodeaban. La verdad es que estaba fastidiada. Guillermo, un amigo, la había  arrastrado a la fiesta porque no quería ir solo. Había sufrido uno de esos  arranques de insistencia repentina y la había acosado durante días para que lo  acompañase. Ella no había podido rehusarse. Le debía una. Tuvo que aceptar, pero  inventaría la forma de escaparse y de darle cualquier excusa para irse.&lt;br /&gt;Dijo  que iría por más vino y se escabulló hasta el jardín. Al menos las plantas  estaban en silencio y podía darle tregua a su animadversión al humo de los  cigarros. Se sentó al borde de la piscina a observar el reflejo de su rostro  infantil y a mojar la punta de los dedos en el agua. ‘’Una hora más y me voy’’,  pensó.&lt;br /&gt;Él intentaba una huída. Ya era demasiado: demasiado ruido, demasiados  estúpidos juntos, demasiado humo. Pero se equivocó de camino y terminó en el  jardín. La vio. Ella alzó la mirada. Otra vez la sensación: su cabello  rodeándolo. Una medusa de los tiempos modernos. Ella se levantó. Lo reconoció.  ‘’El idiota monosilábico de la otra vez. ¿Por qué todos los hombres bonitos son  imbéciles?’’, pensó.&lt;br /&gt;Él se acercó. ‘’Hola, no sabía que también estabas  aquí’’, mintió. ‘’¿Te acuerdas de mí?’’. ‘’Ajá’’, dijo ella y el viento venido  de ninguna parte agitó suavemente su cabello. No parecía ser verdadero y sin  embargo lo era, como ella misma, que tampoco parecía ser verdadera.&lt;br /&gt;‘’Romano, ¿verdad?, el diseñador. Trabajas con Mario, si no recuerdo mal.  Fue él quien nos presentó’’.&lt;br /&gt;Él se quedó atónito. Al parecer el exceso de  cabello no limitaba su capacidad para almacenar datos. Se avergonzó por no  recordar su nombre.&lt;br /&gt;‘’Buena memoria’’, se limitó a decir. ‘’Aguasanta’’, dijo  ella cortante.&lt;br /&gt;‘’Aguasanta’’, repitió él obediente. ‘’Pero Mario no vino,  ¿cierto?’’. ‘’No. Sin embargo tuvo la amabilidad de mandarme a Guillermo para  arrastrarme a esta fiesta’’, dijo ella riéndose de su propio chiste que él no  entendió ni se esforzó por hacerlo. Estaba muy entretenido con los miles de  movimientos que ejecutaban sus manos cuando hablaban. Lo estaban mareando. Tuvo  que respirar hondo y ella lo interpretó como fastidio.&lt;br /&gt;Intercambiaron otras  palabras, dotadas de más sentido. Él sentía la misma punzante sensación. Esta  medusa era real y provocaba sentarse a contarle todas las desgracias propias y  ajenas y hundirse en aquel mar de cabello. Toda ella invitaba al descanso.&lt;br /&gt;Cuando la impresión se fue disipando y él volvía  a centrarse en la conversación, fue interrumpido por la estruendosa voz de  Guillermo.&lt;br /&gt;‘’¡Te encontré! ¿Vamos para adentro? Hay alguien que quiero que  conozcas’’, le dijo el intruso a la medusa. Ella sólo balbuceó algo que él  asumió como una disculpa y cuando parpadeó, ya no estaba.&lt;br /&gt;Volvió a la  fiesta. Se vio rodeado de algunos conocidos. Cuando pudo escaparse, se puso a  buscarla discretamente. La fiesta estaba decayendo, por tanto, era fácil  movilizarse entre los sobrevivientes. Sólo que ella ya no era uno de  ellos.&lt;br /&gt;Regresó a su casa. Se quitó la ropa y se tiró boca arriba en la cama.  La luz apagada. El cansancio reclamando territorio. La mirada fija en el techo.  ‘’Pareciera que estoy destinado a encontrarla en fiestas estúpidas, como si  fuera una aparición’’, pensó. Comenzó a respirar profundamente para invocar el  sueño. Se suponía que era una terapia zen. En realidad no importaba. Necesitaba  dormirse.&lt;br /&gt;‘’Romano’’, se oyó a sí mismo repitiendo su nombre, de la misma  forma correcta, espontánea y cortante que ella. Parpadeó. En otro lado de la  ciudad, Aguasanta sentiría una suave brisa que le rozaría la cara, sin saber que  sería el suave parpadeo de él, en la noche, mientras la pensaba.&lt;br /&gt;Logró  dormirse con la misma sensación de aquella otra noche: convencido de haberse  enredado en aquel océano ajeno.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-9161962741920352165?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/9161962741920352165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=9161962741920352165' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/9161962741920352165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/9161962741920352165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/11/medusa.html' title='Medusa'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Swdk3TRppZI/AAAAAAAADqI/10J0pNxhLr8/s72-c/2245099925_1efa37670c_o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-5471836056540457592</id><published>2009-11-01T07:00:00.000-08:00</published><updated>2009-11-01T18:51:43.130-08:00</updated><title type='text'>Café para dos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Su2k7nnA7BI/AAAAAAAADok/xd1QhFiSs30/s1600-h/IMG_5345.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399152872438950930" style="margin: 0px 0px 10px 10px; float: right; width: 320px; height: 213px;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Su2k7nnA7BI/AAAAAAAADok/xd1QhFiSs30/s320/IMG_5345.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14px;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Recorre con sus dedos los finos rasgos de la chica que reposa en el sofá. Le retira con dulzura algunos cabellos de la cara y la observa con devoción. ''Eres tan frágil'', susurra. Se levanta y se dirige hacia la ventana. El cielo amenaza con romperse en cualquier momento, hay una brisa demasiado fuerte que agita los vidrios de la casa. Cierra las ventanas con cuidado, baja las persianas y se dirige a la cocina. Prepara el agua para el café. Ni mucha ni poca. La justa para dos tazas. El piso de la cocina está manchado, así que mientras se calienta el agua, aprovecha de limpiar y ordenar un poco, solo lo necesario. No quiere estar mucho tiempo separado de su chica, en cualquier momento pudiera despertar y entonces...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El agua hierve y sirve con esmero el café: una taza con azúcar, otra sin. Se encamina hacia la sala, se sienta en el piso de manera de quedar a la misma altura del sofá. Las tazas a su lado. Levanta la que tiene azúcar y la revuelve, con paciencia y sin hacer ruido. La cucharita no golpea los bordes de la taza, tampoco el fondo. Prueba la temperatura, el punto de azúcar. ''Dulce'', dice en voz baja y observa aquel cuerpo magnífico que reposa en el sofá. ''Eres tan dulce'' susurra y toma la delicada mano de la chica entre las suyas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;''Es hora del café'', le dice al oído. Coloca la taza en el piso, se arrodilla y pasa el brazo por detrás del cuello de la chica. La sangre ya está seca. Su mano se pierde en la maraña de cabello. Va deslizándola con cuidado hasta sentir la hendidura, profunda, grave. ''Ya no duele'' dice y aproxima el rostro hasta los labios inertes y pálidos de la muchacha. La besa con demora, recorre los labios fríos con su lengua. La abraza. ''Ahora estás a salvo entre mis brazos. Te protegeré siempre'' y la aprieta más contra si. La deposita con suavidad en el sofá. La observa detenidamente. Le besa las mejillas, el cuello. ''A salvo'' repite y entierra su cabeza en aquel largo cabello y le recorre el rostro con la mano. ''Descansa'' susurra y se arrodilla de nuevo para beber el café.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14px;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-5471836056540457592?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/5471836056540457592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=5471836056540457592' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5471836056540457592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5471836056540457592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/11/cafe-para-dos.html' title='Café para dos'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Su2k7nnA7BI/AAAAAAAADok/xd1QhFiSs30/s72-c/IMG_5345.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-5700577492022552092</id><published>2009-10-20T19:23:00.001-07:00</published><updated>2009-10-21T15:14:37.189-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='foto por José María Pérez:http://www.flickr.com/photos/jmpznz/'/><title type='text'>Vuelo 1361</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/St5w-R5NUAI/AAAAAAAADns/fI4pErvO7jg/s1600-h/314.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 222px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/St5w-R5NUAI/AAAAAAAADns/fI4pErvO7jg/s320/314.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394873618893983746" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Para JSC&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barcelona-España&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lee el correo por quinta vez para cerciorarse de que anotó todo bien: vuelo 1361 - Aerolíneas Argentinas, 11.05pm.&lt;br /&gt;Contó los besos que venían en el email y la cantidad de veces que estaba escrito ''cariño''. Se estremeció.&lt;br /&gt;Faltaban tan solo algunas horas para verse. Verificó que la casa estuviera impecable y organizada. Había sido una proeza esconder el desorden, limpiar el pequeño apartamento para que estuviera perfecto o al menos luciera acogedor.&lt;br /&gt;Se paró enfrente de la ventana y observó la calle. La luz de la tarde empezaba a desvanecerse para darle paso a la noche. En muy pocas horas llegaría el avión. La ansiedad empezaba a minar su resistencia. Trataba de calmarse, pero no podía. No solo era aquella llegada lo que aguardaba, sino el fin de su soledad.&lt;br /&gt;En apenas pocas horas terminaría su agonía. Era extraño, pero a la vez placentero haber esperado tanto tiempo para que el amor fuera esto: una sensación de plenitud. ''Como cuando llenas un vaso de agua hasta el borde y por más que lo sigas llenando, nunca se desborda''. Recitó en voz alta la frase. En su momento, le había parecido cursi y estúpida. Era recién ahora que podía entenderla y por encima de todo, sentirla.&lt;br /&gt;Cuando llegó la hora de ir al aeropuerto, ya no sentía el corazón, de tan acelerado que lo tenía. Condujo con la ansiedad pegada en la espalda y la mente fija en un único pensamiento: Claudia, vuelo 1361. Al llegar, estacionó el auto y se miró en el espejo antes de bajarse: se vio ojeroso y despeinado. Quiso una vez más haber sido cuidadoso con su aparencia. ''En fin'', pensó, ''es tarde. Llegó la hora''.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entra al aeropuerto. Se dirige a las pantallas de información: vuelo 1361 procedente de Buenos Aires - retrasado.&lt;br /&gt;''¡Joder!'' dice, ''¿cuánto tendrá de retraso?'' Pregunta en el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;stand&lt;/span&gt; de Aerolíneas Argentinas: ''un par de horas'' le informan. Decide tomarse un café y después recorrer pausadamente todas las tiendas posibles del aeropuerto. A cada paso siente que le estalla el corazón de la impaciencia. Revisa una y mil veces las pantallas: no hay cambios. El vuelo sigue retrasado.&lt;br /&gt;Continua recorriendo el aeropuerto, baja y sube todas las escaleras, se entretiene observando a la gente. Las dos horas se consumen tan lentamente que no puede creerlo. Sin embargo, la espera llega a su fin cuando cambia la información de las pantallas: vuelo 1361 procedente de Buenos Aires - arribando.&lt;br /&gt;Vuelve a leer y respira hondo. El rostro se le ilumina de la emoción y el corazón se desboca. Corre hasta la puerta de salida. Poco a poco van bajando los pasajeros, que se pierden entre la multitud de abrazos de los que los esperan. Está de primero en la puerta, separado solo por la varanda metálica que lo aleja lo suficiente de los que van llegando. Claudia no aparece.&lt;br /&gt;239 personas desfilan en apenas 20 minutos ante sus ojos y ninguna es ella. Tiene la vista clavada en el pasillo de llegada que ahora luce vacío. Nadie más del vuelo 1361 aparecerá por ese pasillo. Nadie más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dirige al mostrador de Aerolíneas Argentinas de nuevo. Pregunta si puede tener acceso a la lista de pasajeros. Esperaba a alguien que no llegó. La respuesta es negativa. ''La lista de pasajeros es confidencial, señor'', le informan. No hay más vuelos procedentes de Buenos Aires.&lt;br /&gt;Vuelve a ver las pantallas del aeropuerto. Tal vez se confundió de línea aérea. Entra a un ciber café. Revisa de nuevo su correo. ''Vuelo 1361 - Aerolíneas Argentinas, 11.05pm''. Es la única información que posee. Decide llamar a Claudia a Buenos Aires. Algo pasó. Algo grave.&lt;br /&gt;Disca el número de su casa. No hay respuesta. Disca el celular. Responde la voz hueca de la contestadora. Vuelve a intentar con el número de su casa. El resultado es el mismo. Llama de nuevo al celular. No hay respuesta. Ya pasaron dos horas y media desde que llegó el vuelo y desde que Claudia no. Sale del ciber café y recorre de nuevo palmo a palmo el aeropuerto con la vana esperanza de encontrar a su chica sentada esperándolo en algun incómodo asiento. No hay resultados. Son casi las cuatro de la mañana. No hay nada más que hacer. Se dirige al estacionamiento y una vez en su auto, siente como todo dentro de sí se desploma. El asiento del copiloto está vacío. No está Claudia, no llegó, no oye su risa, no siente sus besos. Cierra los ojos y entierra la cabeza entre sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Buenos Aires- Argentina&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una tenue lluvia arropa la ciudad. Un viento delicado, mas frío, se escurre por todas partes y se desliza sin premura por la espalda descubierta de la chica. Se estremece. Estira un brazo hasta alcanzar la sábana. Está cansada y aun tiene mucho sueño. Han sido días intensos. Días de decisiones.&lt;br /&gt;Se acurruca. Intenta relajarse, pero el delicado y constante ruido de la lluvia la distrae. Suena el teléfono. Debe ser él. No responde. Tres minutos después suena su celular. Tampoco responde. Se esconde bajo la sábana. ''No llames más. No me lo hagas más difícil'' dice en voz baja. Vuelve a sonar el teléfono de casa. Se levanta irritada. ''¡No llames más! ¡No voy a ir!'' grita al aire. Suena ahora su celular nuevamente. Se sienta en la cama. El celular deja de sonar. Tiene dos mensajes de voz. Escucha el primero. La voz de Josep suena lejana, angustiada.&lt;br /&gt;''¿Dónde estás?'' lo oye decir. Las lágrimas van cayendo poco a poco por su rostro. Oye el segundo mensaje, aún más angustiado que el primero. ''¿Dónde estás Clau?'' dice un par de veces. Los pedazos del boleto de avión están esparcidos por el piso. Pequeños pedazos. Todo su futuro yace en el suelo de su habitación. Vuelve a escuchar los mensajes. Se levanta y se dirige a la ventana. La lluvia sigue cayendo con paciencia sobre Buenos Aires.&lt;br /&gt;''Josep'' dice entre sollozos tenues, delicados. Abre la ventana y se deja mojar por la lluvia. Sus lágrimas se confunden con la misma. ''No me odies'' le dice al viento. Se arrodilla, cierra los ojos y entierra la cabeza entre sus brazos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-5700577492022552092?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/5700577492022552092/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=5700577492022552092' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5700577492022552092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5700577492022552092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/10/vuelo-1361.html' title='Vuelo 1361'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/St5w-R5NUAI/AAAAAAAADns/fI4pErvO7jg/s72-c/314.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-8144281576847073042</id><published>2009-09-27T14:38:00.000-07:00</published><updated>2009-09-27T15:01:01.595-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='foto por Emanuel Morcillo: http://www.emorcillo.com.ar/'/><title type='text'>Deja tu mensaje</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Sr_cxRjZJYI/AAAAAAAADmI/-QWzlA-DTpo/s1600-h/IMG_1976.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 207px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Sr_cxRjZJYI/AAAAAAAADmI/-QWzlA-DTpo/s320/IMG_1976.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386266418441954690" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;font-size:100%;"  &gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Segunda semana de abril, miércoles, 2009.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Primer repique. El corazón late de prisa. Ordena las palabras en su cabeza. Espera no sonar muy armada, pero tampoco desbocada. Segundo repique. Se humedece los labios con lentitud. Tercer repique. Respira profundo. ¿Dirá ‘’hola, qué tal?’’ o usará alguna fórmula nueva? ¿Saludar en inglés, tal vez? No. Puede sonar frívola. Cuarto repique. Escucha un clic y a continuación un ‘’Te comunicaste con Gonzalo. Deja tu mensaje y al rato te devuelvo la llamada’’. ‘’Hola, Gon’’ y una pausa demasiada larga para su gusto queda grabada. ‘’Pues nada, quería saber qué tal estabas. Anoche…anoche todo fue estupendo. Nunca había hecho nada así’’ y baja la voz, como si contara un secreto. ‘’Podemos repetirlo cuando quieras. Un beso’’ y cuelga. Cierra los ojos y trae los recuerdos de la noche anterior. Vino, música &lt;i&gt;chill out&lt;/i&gt;, velas aromatizadas, los besos de Gonzalo, las caricias de Gonzalo, todo lo de Gonzalo. El corazón late aún más de prisa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:Times New Roman;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:Times New Roman;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Segunda semana de abril, domingo, 2009.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Primer, segundo, tercer y cuarto repique. ‘’Te comunicaste con Gonzalo. Deja tu mensaje y al rato te devuelvo la llamada’’. Respira sin ganas en el teléfono y con voz un tanto neutra suelta un rápido ‘’Gon, soy yo, Marisa. Llámame cuando puedas. Te he estado llamando, pero no te he encontrado. Un beso’’ y cuelga. Se recoge el cabello con las manos y piensa en dónde estará Gonzalo, qué estará haciendo, qué lo mantendrá tan ocupado que no puede volver a ella, con la rapidez que lo amerita.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:Times New Roman;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:Times New Roman;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;font-size:130%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Cuarta semana de mayo, lunes, 2009.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Con el papel en mano, las lágrimas la inundan. Se niega a aceptar su suerte. Mala suerte. Sentada enfrente del teléfono, trata de pensar, de organizar sus ideas. No puede reunir el coraje para llamar a Gonzalo y contarle todo. ¿Es una cuestión de deber? Maldita mala suerte. Respira hondo para calmarse. Arruga el papel y piensa en si debe llamarlo y contarle o llamarlo y contarle. En realidad no tiene salida. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Sus largas uñas rojas repiquetean sobre la mesa. Marca el número. Primer repique. Segundo repique. Tercero. Alguien atiende. ‘’¿Sí?’’ dice una voz desconocida. Marisa se queda en silencio al otro lado de la línea. ‘’¿Hola?’’ dice la voz. Es suave, pulcra, delicada. ‘’¿Hola?’’ repite. Marisa no atina a decir nada. Al fondo, muy al fondo, logra escuchar la voz de Gonzalo: ‘’si es para mí, no estoy, amor’’. Marisa respira fuerte en el teléfono y cuelga.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:Times New Roman;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:Times New Roman;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Primera semana de junio, martes, 2009.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Primer, segundo, tercer y cuarto repique. ´´’Te comunicaste con Gonzalo. Deja tu mensaje y al rato te devuelvo la llamada’’. Se sorprende de escucharse tan calmada y resignada en el teléfono. ‘’Hola, Gon. Soy yo Marisa. Ni sé por qué te llamo. No tengo idea de qué decirte. ¿Sabes? Pensé que lo nuestro sería diferente. Suena a cliché, pero es cierto. Nunca dije esto antes. Contigo me sentí diferente. Pero conozco tu juego. Y creo que lo conozco muy bien’’. La llamada se corta. Marisa respira profundo y vuelve a marcar. ‘’Te comunicaste con Gonzalo. Deja tu mensaje y al rato te devuelvo la llamada’’. ‘’Te decía que nunca había llegado tan lejos con alguien. Lo que viví contigo no lo viví jamás con nadie, entiéndelo, con nadie´´ y recalca las palabras, con un énfasis nuevo para ella. ‘’No busqué nada de esto y sin embargo pasó’’. La llamada se corta. Marisa marca sin prisas de nuevo. ‘’Sé que te parecerá tonto todo esto, pero para mí no lo es. Si no significaras tanto para mí, no te buscaría, pero Gonzalo, ¡lo eres todo!’’ y un sollozo se escapa. ‘’Todo…para mí. Quiero que te quedes conmigo, sólo conmigo. Gonzalo, yo no quería llegar a esto, pero los resultados dieron positivos. Gonzalo, búscame, por favor, búscame. No quiero llegar más lejos. Quiero que te quedes conmigo’’. La llamada se corta y Marisa se hunde en sus propios brazos, en sus propios sollozos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(95, 73, 122);font-family:Franklin Gothic Medium;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Del otro lado de la línea, Gonzalo escucha uno por uno los mensajes. ‘’Lo siento, nena. Pero no tengo tiempo de buscarme problemas’’ dice y se dirige a la cocina, a prepararse un café.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;span lang="ES-VE"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-8144281576847073042?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/8144281576847073042/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=8144281576847073042' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8144281576847073042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8144281576847073042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/09/deja-tu-mensaje.html' title='Deja tu mensaje'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Sr_cxRjZJYI/AAAAAAAADmI/-QWzlA-DTpo/s72-c/IMG_1976.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-4412115483650938045</id><published>2009-09-11T16:49:00.000-07:00</published><updated>2009-09-11T17:08:53.200-07:00</updated><title type='text'>Ya es marzo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SqrmieHdJFI/AAAAAAAADl8/CM2iAcP4j5g/s1600-h/hands.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 277px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SqrmieHdJFI/AAAAAAAADl8/CM2iAcP4j5g/s320/hands.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380366184721753170" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica se sienta en la vieja silla de madera. No es cómoda y teme caerse. A cada movimiento suyo, por delicado que sea, la silla chirría. No hay mucha luz y hace frío. Extraño. Afuera la temperatura es de 32 grados, pero en la sala es muy baja. Tirita un poco. Observa los cuadros que intentan adornarlas paredes. Son baratos y están desperdigados sin orden alguno. Entretenida como estaba, no se dio cuenta cuando llegó el hombre.&lt;br /&gt;''Buenas tardes'', dijo y su voz gutural llenó por completo la pequeña sala. La chica dio un respingo.&lt;br /&gt;''¿La asusté? y soltó una risa ensayada durante años. La muchacha permaneció muda en el asiento.&lt;br /&gt;''Dígame, querida, que la trae por aquí: ¿el amor, el trabajo, el dinero?''. La chica respiró hondo y habló con una voz tan tenue que el hombre tuvo que hacer un esfuerzo para escucharla.&lt;br /&gt;''Llevo cuatro noches soñando con el mismo chico'', dijo.&lt;br /&gt;El quiromante la miró fijamente y sin pedirle permiso, le tomó las manos, en vez de leerle las cartas. La muchacha, impresionada, lo observa con  más miedo que confianza. Le detalla las palmas de las manos, primero la izquierda, luego la derecha y sentencia: ''Es un gigante impredecible. Llegará en marzo. Seguirás soñando con él hasta que se encuentren''.'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despierta. El mismo sueño se había repetido durante los últimos nueve años: ella, más joven, consultaba con un quiromante sobre el supuesto gigante de sus sueños. Se levanta sin ruido para no despertar a Mario. Una vez de pie, lo observa y piensa: ''Este de gigante solo tiene el ego'' y un mohín de disgusto le nubla el rostro por segundos.&lt;br /&gt;Apenas son las 3am. No podrá dormirse, nunca puede después de ese sueño, así que vaga descalza por la casa, hasta que sea la hora de hacer el desayuno, despertar a los niños y a Mario y empezar la misma rutina de siempre.&lt;br /&gt;Se sienta en la sala, ve un poco de TV, se aburre. El tiempo no pasa tan rápido como ella quisiera. Enciende la computadora para leer sus emails: tiene muy pocos, la mayoría pavadas, ninguno importante. Fastidiada, mira el reloj con impaciencia: la hora de sumergirse en la rutina está a punto de llegar y se siente tan cansada, necesita dormir un poco, pero lo hará más tarde.&lt;br /&gt;Empieza a preparar los desayunos con lentitud. No solo su cuerpo acusa recibo del insomnio, sino su cabeza: las imágenes del sueño no la han abandonado.&lt;br /&gt;Extraño. Puede verlo todo en su mente, como si fuera una película que se repite sin cesar: ve los rasgos mestizos del quiromante, las viejas cartas,el hermoso y perfecto gigante que la acecha como algo posible.&lt;br /&gt;Despierta a los niños, a Mario: ''otro niño más'' piensa fastidiada. Ya en la cocina, los ve devorar el desayuno, mientras mordisquea sin ganas una tostada.&lt;br /&gt;Después, lleva a los niños y a Mario al trabajo (''no tengo ganas de manejar hoy, ¿me llevas, amor?''y el mismo pensamiento de siempre" ''no tengo ganas de llevarte a ninguna parte'' que acompaña la misma respuesta de siempre: ''sí, claro'').&lt;br /&gt;Una vez en el auto, pasa por las calles de siempre para dejar a Mario en la oficina y a los niños en el colegio. De regreso a casa, un tráfico inusual la detiene. Hunde la cabeza en el volante y maldice su suerte. Quiere llegar a casa e intentar dormir un rato. Cierra los ojos por minutos.&lt;br /&gt;El tráfico no avanza. ''Un accidente seguramente'' piensa. Levanta la cabeza y abre los ojos. Justo delante de su auto y erguido en toda su estatura, la observa el gigante de sus sueños. Tiene los ojos verdes de día y marrones de noche. Le sonríe con dulzura. Ella lo mira sin creer aún que lo tiene justo enfrente.&lt;br /&gt;Abre la puerta del auto y se sienta a su lado: ''es marzo'' dice y su voz de trueno dulce inunda el vehículo. ''¿Vamos?'' pregunta y ella responde: ''vamos, sí, que ya es marzo''. El tráfico se disipa y ambos en el auto se alejan por la gran ciudad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-4412115483650938045?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/4412115483650938045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=4412115483650938045' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4412115483650938045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4412115483650938045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/09/ya-es-marzo.html' title='Ya es marzo'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SqrmieHdJFI/AAAAAAAADl8/CM2iAcP4j5g/s72-c/hands.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-6694784101480425564</id><published>2009-08-15T21:15:00.000-07:00</published><updated>2009-08-15T21:25:37.763-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='foto por José María Pérez:http://www.flickr.com/photos/jmpznz/'/><title type='text'>Encuentros de fe</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SoeJtXbNedI/AAAAAAAADl0/NXgnqvJyWtI/s1600-h/encuentro+de+fe.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5370412493137869266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 244px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SoeJtXbNedI/AAAAAAAADl0/NXgnqvJyWtI/s320/encuentro+de+fe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El chico se despierta lentamente. Bosteza. Es miércoles. En un rato tendrá que levantarse y prepararse para ir a clases. No quiere, pero tiene que hacerlo.&lt;br /&gt;A duras penas y con el sueño aún pegado en el cuerpo, se levanta. Se asoma a la ventana. Se queda un rato viendo sin ver, hasta que algo despierta su curiosidad: una monja y un rabino van caminando en direcciones contrarias. El chico agudiza la vista y los observa. ‘’¡Que raro!’’ dice para si. ‘’Dios va a chocar consigo mismo’’ y sonríe. Continúa observándolos. Ambos llevan bolsas plásticas. Más raro aún. O al menos lo es para él, que no está acostumbrado a las rarezas. ¿Qué llevarán?&lt;br /&gt;Ambos personajes se aproximan, el chico observa, expectante. No puede verle la cara a la monja, pero sí la del rabino, quien desacelera el paso y cambia la bolsa de mano: de la derecha a la izquierda, al tiempo que observa con dureza el rostro de la mujer que viene a su encuentro. Al cruzarse, chocan, hacen el ademán de una disculpa y se intercambian las bolsas. Ambos siguen su camino. Como si nada.&lt;br /&gt;El chico impresionado los sigue con la vista hasta que los pierde del todo. Mil pensamientos se agolpan en su mente: drogas, dinero, documentos prohibidos, etc.&lt;br /&gt;¿Qué tenían esas bolsas? ¿De qué se trata todo esto? Quisiera tener todas las respuestas y tenerlas ya, descubrir el misterio, no pensar en ese enigma.&lt;br /&gt;Abandona su asombro y se alista para irse a clases; sin embargo, el pensamiento de lo que presenció desde la ventana, estará vigente todo el día.&lt;br /&gt;¿Adónde lo llevará todo esto?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al salir de clases, el chico enfila directo para su casa. Prefiere caminar esta vez. Es hora pico y el metro debe estar abarrotado. Va oyendo música y pensando en nada, cuando de repente divisa al rabino de la otra vez. El episodio de hace dos días, vuelve intacto a su mente. Se detiene y observa al rabino, quien de nuevo lleva una bolsa plástica y camina apresuradamente. El chico apura el paso y empieza a seguirlo, pero el rabino es más rápido y se escabulle entre la gente, se desvanece, como si de humo fuera.&lt;br /&gt;‘’¡Maldición!’’ dice el muchacho y se apoya en un árbol cercano para recuperar el ritmo de la respiración. Camina unas cuadras más, en un vano intento por descubrir algo que lo lleve de nuevo con el rabino.&lt;br /&gt;Después de un rato de dar vueltas, llega a casa. Ya no es el mismo, algo ha cambiado y una obsesión se ha apoderado de él: un misterio que deberá resolver.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;III&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El único pensamiento que ocupa los días del chico es encontrar una respuesta al enigma del rabino y de la monja. Hace un esfuerzo en clases para concentrarse, pero las preguntas sin respuesta se agolpan en su mente. Cambió su rutina diaria para pasar siempre por donde vio al rabino la última vez, hace una semana. No ha tenido éxito. Ha visto a otros rabinos, sí, montones, pero ninguno es el que busca.&lt;br /&gt;Es un día de sol abrasador, así que el chico camina lento, ocultándose bajo la sombra benévola de los árboles. Se detiene en una esquina y se limpia el sudor de la frente. Respira hondo. La gente, sofocada, va igual de lenta que él. Cierra los ojos un instante. Al abrirlos, ve que el rabino viene justo por la calle de enfrente. El chico abre desmesuradamente los ojos y observa como, al mismo tiempo, vienen dos monjas por la acera contraria. Una de ellas, bolsa en mano, atraviesa la calle con rapidez y choca con el rabino, como por accidente. El chico cruza a su vez pero ya el intercambio de bolsas ha tenido de nuevo lugar. El rabino se escabulle entre la gente y la monja sigue su camino a paso acelerado hasta reunirse con su par que la estaba esperando. El chico decide seguir a las monjas. Acelera el paso. No sabe qué les dirá cuando las detenga, pero tiene que detenerlas. Cuando está a punto de alcanzarlas, las monjas se separan, no sin antes pasarse la bolsa. Una va hacia la derecha, la otra, con la bolsa en mano, hacia la izquierda. El chico empieza a correr para darle alcance a la monja que le interesa atrapar, pero esta es mucho más rápida y se pierde entre la muchedumbre. ´´¡No puedo creerlo!’’ dice para sí y se detiene para recuperar el aire. Monjas que se esfuman, rabinos que desaparecen bajo su propia nariz. ‘’Inaudito’’ dice en voz alta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;IV&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Día y noche piensa en lo que presenció. No es posible que la gente se desvanezca ante sus ojos y mucho menos que sean más rápidos que él, que es joven y lleno de vida. El chico piensa todo el día en lo que vio. Desde hace una semana lleva un diario donde anota meticulosamente las fechas de los encuentros, la hora, todos los detalles posibles. Intenta establecer un hilo conductor entre todos los datos acumulados, pero no logra encontrar nada.&lt;br /&gt;Luce atormentado y está cada vez más delgado. Come poco y piensa mucho; tal vez demasiado y ese único pensamiento lo domina. Necesita respuestas que no halla fácilmente. Está en un laberinto del que no hay fácil salida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;V&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El chico se despierta lentamente. Bosteza. Es miércoles. Sienta la mano de su madre en la frente. ‘’Nené’’ la oye decir, ‘’¡gracias a Dios despiertas!’’ y nota como unas lágrimas pesadas se deslizan por sus mejillas. La madre se inclina sobre el chico y lo besa en la frente. ‘’El rabino, mamá, ¡hay que atraparlo!’’. La madre le pasa la mano por los cabellos aún enredados por el sudor de días anteriores. Una nueva tanda de lágrimas se asoma a sus ojos. ‘’Fueron días de delirio, pero ya todo pasó. La fiebre se ha ido, nené’’. El chico la mira, sorprendido. ‘’Días de delirio’’ repite, sin entender mucho. La madre lo besa de nuevo y se va a la cocina, a prepararle de comer.&lt;br /&gt;A duras penas y con el letargo de la enfermedad aún pegada en el cuerpo, se levanta. Mareado y adormilado, con el cuerpo aún pesado, se dirige a la ventana. ‘’Días de delirio’’ dice. Se asoma y se queda un rato viendo sin ver, hasta que algo despierta su curiosidad: una monja y un rabino van caminando en direcciones contrarias. De repente, todo vuelve a comenzar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-6694784101480425564?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/6694784101480425564/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=6694784101480425564' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/6694784101480425564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/6694784101480425564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/08/encuentros-de-fe.html' title='Encuentros de fe'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SoeJtXbNedI/AAAAAAAADl0/NXgnqvJyWtI/s72-c/encuentro+de+fe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-2249057815008273401</id><published>2009-08-11T07:34:00.000-07:00</published><updated>2009-08-11T07:36:23.487-07:00</updated><title type='text'>Cadillac</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SoGB2Z1pRSI/AAAAAAAADls/TIUYriZcK-s/s1600-h/carro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368715002451150114" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SoGB2Z1pRSI/AAAAAAAADls/TIUYriZcK-s/s320/carro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;´´Le trajeron esto hoy, Señor’’, dice la mujer y le extiende un sobre color crema, lacrado. Daniel la observa y toma el sobre con lentitud.&lt;br /&gt;‘’¿Quién lo trajo? Pregunta en voz baja. ‘’El chofer’’, dice la mujer y une las manos a la altura de las caderas. Daniel la mira sin verla por segundos. La mujer, incómoda ante la mirada vacía, pregunta: ‘’Me puedo retirar, Señor?’’. Él demora otros pesados y largos segundos en asentir con la cabeza. La ve caminar hacia la puerta y cerrar la puerta del despacho sin hacer ruido. Posa la vista sobre la misiva. Detalla cada una de las esquinas del sobre, el color, el sello. Cierra los ojos y la huele. ‘’Chocolate’’, dice en voz baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘’En un mes me caso’’, le dice al oído y el olor chocolate de la cabellera castaña lo envuelve. ‘’Estarás invitado’’ y suelta una risita burlona al tiempo que posa la mano sobre su pecho. ‘’¿Quieres ser el padrino?’’ y la risita inunda toda la habitación.&lt;br /&gt;Daniel se incorpora irritado y esconde la cabeza entre las manos. ‘’No te atreverías’’, dice con rabia. La chica ríe con la misma risa cruel y fría. ‘’¿Ah no?’’. Daniel se le acerca y la levanta con fuerza por los hombros, le clava las uñas en la blanda carne. ‘’No te atrevas’’. ‘’¡Me estás haciendo daño!’’ y la chica forcejea para zafarse. Daniel la suelta, sale de la cama y se para en la ventana. ‘’¡Me dejaste las uñas marcada, imbécil!’’, la oye chillar y observarse en el espejo: la piel blanca y suave reluce ante la poca luz de la habitación. El largo cabello castaño le cae sobre la espalda sin ningún orden. Los pechos llenos se agitan ante todos sus movimientos. ‘’¡Eres un imbécil!’’, ‘’¿Cómo le explico yo esto a Fran?, ¿cómo?’’, grita enajenada y se abalanza con los puños cerrados para golpear a Daniel, quien la ataja y la domina sin hacer mucha fuerza. La chica sigue gritando. Sus insultos llenan cada rincón de la habitación. Daniel la levanta en vilo, sin sentir las patadas, los mordiscos, sin oírla. Cae encima de ella sobre la cama y empieza a besarla. Ella se vence, abre los puños, suelta los brazos y lo abraza. Vuelven de nuevo a amarse, mucho mejor que antes. Un delicado aroma a chocolate se expande por la habitación cuando ella gime de placer una y otra vez. ‘’Dani’’, dice suavemente y se abandona en el placer. Aún dentro de ella, Daniel la acaricia sin prisa y le retira el cabello del rostro. ‘’No serás de nadie’’ susurra y embiste con toda su fuerza. Los gemidos de ambos se mezclan con el olor a chocolate por toda la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel abre los ojos e intenta recuperar el ritmo de su respiración. Abre el sobre y lee: ‘’Francisco y Aurora tienen el agrado de invitarlo a su enlace matrimonial que se celebrará …’’. No termina la frase. Se levanta de la silla y se dirige a la ventana. ‘’¡Maldita sea!’’ masculla y golpea con fuerza el cristal. Los vidrios estallan y caen a sus pies. En el piso lucen como pequeños diamantes, de sangre. ‘’No serás de nadie’’, grita y su voz retumba en todo el despacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La iglesia luce perfecta totalmente iluminada. Hay flores por todas partes, agitación, ruido, incluso un poco de efímera alegría. ‘’Los declaro marido y mujer’’, dice el sacerdote con una sonrisa ensayada. ‘’Puede besar a la novia’’. Los asistentes aplauden el lánguido beso de los novios. Se oyen silbidos y los consabidos ‘’¡vivan los novios!’’, ‘’¡que vivan!’’. En el único rincón a oscuras de la gran nave central, Daniel aprieta los dientes y observa. Detalla a la chica, su blanco vestido, sus frívolos y estudiados gestos. La sigue con lentitud, oculto entre las sombras. La ve desfilar sin premura, ostentando su belleza y su vacío al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre más aplausos y felicitaciones, los novios entran en el Cadillac. Daniel los observa, presa de una rabia que amenaza con escapársele del cuerpo. Llega hasta su auto al mismo tiempo que los novios emprenden el camino hacia la fiesta. Golpea el volante, grita. Enciende el motor y sale a toda velocidad del estacionamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Cadillac, el novio tiene apoyada la cabeza sobre el asiento y la chica mira sin ganas por la ventana. ‘’Me duele’’, dice el novio y se cubre la frente con la mano izquierda. La mujer lo mira con desdén y le dice en tono cortante: ‘’¡no fastidies!’’ y vuelve a concentrarse en mirar por su ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegan a un semáforo. Luz roja. El novio se inclina un poco hacia delante, con ambas manos en la cabeza. ‘’Me duele mucho’’, dice. ‘’Son los nervios’’, responde la chica con un mohín de desprecio. Luz amarilla. Suena el primer disparo. Suena el segundo. Fran cae sobre la falda blanca de Aurora, con el cráneo destrozado. Su sangre baña todo el asiento, todo el vestido. Aurora grita. El chofer detiene en seco el Cadillac. Del lado izquierdo, pasa rasante otro auto, negro, pequeño que se pierda en la oscuridad de la noche. Aurora sigue gritando. Se detienen otro autos alrededor del Cadillac. Sacan a Aurora, ensangrentada. Sacan a Francisco, sin vida. Dos disparos en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel se despierta. Bosteza. Se levanta después de un rato. Toma un baño y baja a desayunar. Al llegar al comedor, la mujer lo espera con el desayuno y el periódico. Se retira en silencio, como siempre. Daniel termina la primera tostada y sorbe un trago de café. Hojea las noticias. Se detiene en una única. La lee despacio. ‘’Te dije que no serías de nadie’’, susurra. Cierra los ojos y continúa tomando el café, en pequeños sorbos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-2249057815008273401?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/2249057815008273401/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=2249057815008273401' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2249057815008273401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2249057815008273401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/08/cadillac.html' title='Cadillac'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SoGB2Z1pRSI/AAAAAAAADls/TIUYriZcK-s/s72-c/carro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-956424807383235915</id><published>2009-08-07T10:01:00.000-07:00</published><updated>2009-08-07T10:09:47.211-07:00</updated><title type='text'>Ajenos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Snxfp1VEw4I/AAAAAAAADlk/qcanrdksPy0/s1600-h/Primer+rollo+byneditada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367270028213535618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Snxfp1VEw4I/AAAAAAAADlk/qcanrdksPy0/s320/Primer+rollo+byneditada.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Elena bajaba la calle, ajena al ruido, a la contaminación, a la gente. Se detuvo en la esquina, a esperar pacientemente el permiso del semáforo para cruzar. Hacía un calor que ensopaba. Cerró los ojos por segundos. Cuando los abrió, Alejandro Santos estaba parado en la esquina de enfrente, ajeno al ruido, a la contaminación, a la gente.&lt;br /&gt;El semáforo cambió. Alejandro cruzó la calle, sin prisa, con el andar elegante, propio de quien ha sido amado puntualmente y a destiempo. Le pasó por un lado. Ella lo siguió con la mirada. Pudo olerlo. Alejandro conservaba sus mismas facciones porcelanizadas, la mirada profunda que invitaba al descanso, el cabello igual de negro y la misma disposición fácil para la risa y el encanto.&lt;br /&gt;Elena atinó a alargar la mano y rozarlo, pasar sus dedos por el brazo impecable y suave de Alejandro Santos. ‘’Disculpa’’- le dijo sonriendo y temblando. ‘’Sé que te conozco’’. Alejandro parpadeó y esbozó la misma sonrisa tierna y alucinada de sus 15 años. ‘’Tú eres Alejandro Santos, el hermano de Lorena’’. El parpadeo dio paso a una gran expresión de asombro al tiempo que decía con fascinación: ‘’El mismo. ¿Y tú quién eres?’’. Elena sintió el galopar de su corazón, la ausencia total del aire, la falta de compostura y el ardor de sus mejillas. ‘’Elena Rivero. Estudié con Lorena. Hicimos el bachillerato juntas. Normalmente hacíamos en grupo los trabajos y tú siempre aparecías...no sé si te acuerdas, ha pasado mucho tiempo, obviamente’’.&lt;br /&gt;Alejandro la observaba perplejo. Siempre se maravillaba ante las personas con buena memoria; la suya era patética, no lograba almacenar ningún dato por mucho tiempo. Era un eterno desmemoriado y eso le otorgaba el aire de filósofo incomprendido que lo caracterizaba.&lt;br /&gt;Elena siguió dando detalles y por más que hablaba, Alejandro no lograba recordarla. Ella sugirió beber un café y él aceptó gustoso, pues siempre estaba bien dispuesto a conocer gente.&lt;br /&gt;Se dirigieron a un café pequeño y acogedor a pocas cuadras de donde estaban. Elena temblaba y empezaba a fallarle el autocontrol. Alejandro en cambio la miraba con curiosidad y paciencia.&lt;br /&gt;Fueron lentamente articulando un diálogo interesante. Alejandro hablaba de sus escasos recuerdos de aquellas tardes de estudio forzado, de la legión interminable de amigas de Lorena que lo acechaba, de su vida, sus viajes. Respondía sus preguntas con mansedumbre y humildad y saboreaba el café con calma, como si no hubiera otra cosa que hacer en la vida.&lt;br /&gt;Elena hablaba de su carrera, de la ciudad, de su trabajo, planes futuros y mientras lo hacía, lo observaba y trataba de disimular el caudal de emociones que le producía el verlo, olerlo, rozarlo, tenerlo. No le prestaba atención consciente a lo que él decía, porque ya sabía esas historias, sino que centraba todas sus hormonas y funciones mentales en sus movimientos, gestos y en los acordes melodiosos de su voz.&lt;br /&gt;Habían transcurrido 35 minutos de ensueño cuando Elena se acordó de la cita con Darío. Y desapareció por un segundo con la excusa eterna del retoque del maquillaje. Le escribió a Darío un mensaje escueto y apurado. Su amigo entendería el por qué de la demora y posterior ausencia. Darío era tan paciente y dócil con ella que entendería todo, como siempre.&lt;br /&gt;Cuando Elena regresó a la mesa, el encanto de la tarde no había disminuido ni siquiera con el calor soporífero que amenazaba con nublarles las ideas. Siguieron hablando de banalidades, puntos en común, diferencias. Intercambiaron teléfonos. Elena prometió sin esfuerzo ser su nueva guía en la ciudad. Él había pasado tiempo afuera y necesitaba saber qué era nuevo, qué no seguía siendo y qué se podía hacer para ocupar el espíritu.&lt;br /&gt;En otro punto de la ciudad, Darío era totalmente consciente del ruido, la contaminación, la gente, de su drama imposible, de su maldición secreta. Encendió un cigarrillo.&lt;br /&gt;Se levantó por inercia de la mesa y se dirigió cansadamente hacia el carro. Se prometió buscar las estadísticas de hombres de 30 años que se suicidaban por amor a la 1.40 p.m de su día libre. Tal vez él podía engrosarlas y eso le daría un final trágico, pero a la vez romántico a su vida.&lt;br /&gt;Su cuerpo condujo hasta su casa. Su alma, sin embargo, vagaba en algún punto de la ciudad, hecha trizas, pedacitos diminutos de Darío flotaban en el aire contaminado de la ciudad.&lt;br /&gt;Una vez en la sala de su espacioso y solitario apartamento, Darío deseó haberse ahogado en alcohol o haber tenido alguna enfermedad fulminante que lo liberara de aquella pesadumbre en el corazón.&lt;br /&gt;Mientras, Elena y Alejandro salían del café charlando amenamente. Él se despidió con un beso tierno y agradecido y ella musitó un hasta luego conmocionado y débil que delató la perturbación de sus mejillas. Alejandro sonrió y se alejó, ajeno al ruido, a la contaminación, a la gente.&lt;br /&gt;Elena caminó lo más rápido que pudo hacia la casa de Darío, sin pensar si estaría o no ahí. Llegó sin aliento y tocó el timbre. Nadie respondió. Tocó de nuevo una y otra vez con algunos espacios razonables de tiempo. Sacó su llave y entró. Al llegar al apartamento de Darío, abrió con suavidad la puerta, asomó la cabeza y encontró a Darío sentado en el piso de la sala observando el humo del cigarrillo. ‘’Pasa’’, le dijo con una voz que no parecía ser la suya.&lt;br /&gt;‘’¿Qué haces ahí sentado en el suelo?’’, le dijo Elena acariciándole la mejilla. ‘’La tarde está maravillosa. Te invito un helado para que me perdones por lo del almuerzo fallido’’ y sin pausa y sin darse cuenta del cambio en la respiración de Darío, comenzó a contarle la espléndida tarde que había pasado con Alejandro Santos. Elena revoloteaba por toda la sala dando detalles que Darío no había pedido y enumerando paso a paso todo lo dicho, hecho, no dicho y no hecho por Alejandro Santos en el café.&lt;br /&gt;Darío se levantó con esfuerzo del piso. Sus manos sostenían su cabeza a punto de estallar. De no se sabe dónde sacó fuerzas para gritarle por primera, única y última vez a Elena ‘’¡Basta! Estoy harto de tu historia, de Alejandro Santos, llevo 15 años harto, ¿acaso no te has dado cuenta?’’. Elena lo miraba perpleja y confundida, sin entender absolutamente nada.&lt;br /&gt;Darío comenzó a temblar y a hablar con aspereza lastimera: ‘’He pasado 15 años corriendo detrás del viento, amándote en silencio, con la esperanza vana de que algún día me necesites a mí, me quieras a mí, me desees a mí, me busques a mí en vez de a él. 15 años Elena que he pasado de rodillas ante ti, recogiendo las migajas de tu amor, siendo tu mejor amigo, nunca el hombre con el que te gustaría morirte de amor’’. Darío ahora lloraba por primera, única y última vez en su vida.&lt;br /&gt;Elena lo observaba boquiabierta y seguía sin articular palabras. Él permanecía en el mismo sitio, las manos sosteniendo su cabeza y sus mansos ojos marrones nublados por las lágrimas.&lt;br /&gt;‘’Han pasado 15 años de aquel día Elena, y mi amor no ha disminuido, es lo único que me mantiene en pie, es lo que me permite enfrentar el día, mis noches eternas, la soledad de mi casa, mi calvicie, mi torpeza para cocinar, todo...’’.&lt;br /&gt;Elena lo miraba impresionada sin poder pensar en algo sensato para calmar el sollozo quedo de Darío. Fue acercándose lentamente y se arrodilló ante él. Tomó sus manos que cubrían su rostro y limpió sus lágrimas. Lo miró a los ojos y acarició sus mejillas para después abrazarlo con la misma ternura fraternal con que lo había abrazado durante años.&lt;br /&gt;Darío se abandonó en aquel abrazo, consciente de sus emociones, de lo que acababa de hacer, del inevitable rumbo que tomaban los acontecimientos.&lt;br /&gt;Permanecieron así hasta que ambos sintieron que lo peor ya había pasado. Elena lo besó en la frente, se levantó sin prisa y se marchó. Darío se hundió en el sofá. Todo le daba vueltas y sin embargo todo parecía ir tan lento. Sólo una pregunta se repetía en su mente: ‘’¿Y ahora qué?’’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-956424807383235915?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/956424807383235915/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=956424807383235915' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/956424807383235915'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/956424807383235915'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/08/ajenos.html' title='Ajenos'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Snxfp1VEw4I/AAAAAAAADlk/qcanrdksPy0/s72-c/Primer+rollo+byneditada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-621412596590962738</id><published>2009-07-15T13:07:00.000-07:00</published><updated>2009-07-15T13:11:35.696-07:00</updated><title type='text'>Para ser exactos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Sl431bWIQkI/AAAAAAAADlc/52nM1qwHFvg/s1600-h/2659547996_bc664011be.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5358781997630636610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 199px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Sl431bWIQkI/AAAAAAAADlc/52nM1qwHFvg/s320/2659547996_bc664011be.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para ser exactos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las tres. Post Meridien para ser exactos. Justo entra al metro. Estación Bulnes. Es alto, delgado, demasiado. Los ojos invernales contrastan con el tono rosáceo de su piel. La boca siempre entreabierta – sinusitis- no esconde unos dientes grandes, infantiles, ‘’de conejo’’, dice la madre.&lt;br /&gt;Son las tres y cinco minutos. Post Meridien. Justo espera el próximo metro para enterrarse en su cómodo y aburrido trabajo. Siente el temblor bajo sus pies, el chirriar de metales. El metro se acerca. Siente la taquicardia, lenta, pero taquicardia al cabo y al fin. Se sitúa enfrente de la misma puerta de todas las tardes. Se acomoda la chaqueta y se pasa la mano izquierda por el rubio cabello. Entra. Esta vez no se sienta. Su lugar está ocupado; sin embargo, tiene espacio de sobra para situarse enfrente de la chica. Como todas sus tardes, ella está en el mismo puesto, con los mismos ojos anhelantes de las tres y siete minutos (ahora siete minutos, para ser exactos). Lo mira, de cabeza a pies, para constatar que es el mismo de siempre, aunque hoy lo haya encontrado más rubio que nunca y más rosado que antes.&lt;br /&gt;Él cuenta sus parpadeos. Ella sus respiraciones. Estación Agüero. Se desocupa su lugar  y Justo se sienta delante de la chica, como siempre. Se miran. Él con firmeza, ella con deseo, para ser exactos. Se humedece los labios con delicadeza. Esa mirada logra alterar su respiración, más que la sinusitis. Estación Pueyrredón. Ella empieza a jugar con su cabello: lo enreda con finura entre sus largos dedos, ‘’de pianista’’, dice el padre. Acomoda la espalda en el asiento, se muerde los labios, cruza las piernas. Lo observa. Justo respira más hondo. Maldita sinusitis. Se come un poco las uñas. La chica suspira, como agotada y se humedece los labios nuevamente. Lo mira con lascivia y con párpados, ya algo pesados, lo recorre palmo a palmo. Demora la mirada en sitios estratégicos: los pies de Justo (calza 45 para ser exactos), la entrepierna de Justo, las manos enormes de Justo, los labios finos de Justo, los ojos invernales de Justo. Estación Facultad de Medicina. La boca aún más entreabierta, el ritmo desigual de su respiración delatan el estado de agitación interna. Es el deseo, para ser exactos. Ella lo sigue observando, a veces cierra los ojos por más segundos de lo permitido y cuando los abre, arremete contra Justo, como si fuera espada y látigo al mismo tiempo.&lt;br /&gt;Se levanta. Justo la observa cuando le pasa por el lado. Siente el perfume delicado de su cabello, las formas delicadas de su cuerpo escondido bajo el abrigo. Estación Callao. Son las tres y treinta. Post Meridien para ser exactos. Justo se levanta. Se yergue con toda su humanidad. Se sitúa detrás de ella. Está  muy cerca. Ella retrocede el espacio exacto para rozar con su menudo cuerpo lo que pueda de Justo. El vagón abre sus puertas y la chica sale primero. Él la sigue, a prudencial distancia, pero ella camina rápido y se escabulle, con agilidad, entre la concurrida soledad de la estación. Justo apresura el ritmo, a despecho de si mismo (la sinusitis le pasará factura pronto) escaleras arriba, para alcanzarla. Pero como siempre, ella gana (o él la deja ganar, tal vez) y a las cuatro y cero minutos, la chica hace su entrada en la oficina de siempre, con la misma mirada cándida de siempre, con el mismo tiempo exacto de siempre. ‘’Buenas tardes, chicos’’, dice sin prisas. ‘’¿Estamos todos?’’ pregunta con el tono dulce de todas las tardes. ‘’No, falta Justo’’, suelta una voz cualquiera.&lt;br /&gt;A las cuatro y trece minutos, llega él, un tanto jadeante, pero perfecto. ‘’Buenas tardes’’, dice y deja la mochila sobre su escritorio. ‘’Trece  minutos tarde’’ dice y ella se da la vuelta para verlo de frente. ‘’Lo siento, Jefa. Aún no me acostumbro a este nuevo horario’’, dice con voz suave. ‘’No te preocupes. Yo también ando llegando casi siempre retrasada. El metro se demora. Diez minutos siempre, para ser exactos’’ y sonríe, con esa media sonrisa forzada que tan bien le ha salido durante años. ‘’Podemos empezar entonces a trabajar chicos. Estamos todos’’ y se ata el cabello, con aquellos largos dedos. Se humedece los labios y comienza la rutina de todas las tardes. Como siempre, para ser exactos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-621412596590962738?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/621412596590962738/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=621412596590962738' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/621412596590962738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/621412596590962738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/07/para-ser-exactos.html' title='Para ser exactos'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/Sl431bWIQkI/AAAAAAAADlc/52nM1qwHFvg/s72-c/2659547996_bc664011be.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-8309187478452710625</id><published>2009-06-27T08:37:00.000-07:00</published><updated>2009-06-27T08:45:35.877-07:00</updated><title type='text'>Ya nada es como antes</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SkY-SuZoovI/AAAAAAAADcs/786BI4exDc4/s1600-h/computer.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5352033698590532338" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SkY-SuZoovI/AAAAAAAADcs/786BI4exDc4/s320/computer.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Discretamente posicionado en la computadora de siempre, observa a las chicas que van llegando. Esa noche, la mayoría son jovencitas ruidosas, salidas en serie: el mismo maquillaje, los mismos rasgos, la misma vestimenta, el mismo ruido. Huecas. No le interesan tan menores. ¿De qué hablarían? Un mohín de desagrado cruza su rostro, cierra los ojos para imaginarse la escena y cuando los abre la ve, delante del mostrador, esperando ser atendida. La estudia con detenimiento: es, por encima de todo, estilizada. La elegancia de sus movimientos no resguarda el huracán de su carácter, que se le nota a lo lejos. Se acomoda los lentes para observarla mejor. Decidida, temperamental como los rizos de la corta y traviesa cabellera, indetenible, a juzgar por la insistencia con que exige una computadora. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando al fin el empleado la atiende, le asigna una máquina cercana a la suya. El corazón se le acelera cuando la ve acercarse. ‘’Milagro’’, piensa. Cuando ella se aproxima, él agacha la cabeza, como buscando algo en el gastado maletín de cuero, la mira de reojo, con todo el disimulo del mundo. Le detalla el anillo de mariposa en el dedo del medio cuando se coloca los audífonos para escuchar música. Le cuenta los parpadeos de sus ojos marrones. Le recorre el perfil caucásico con la mirada palmo a palmo. Por fin una chica interesante en medio de tantas jovencitas vacías. Respira hondo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Saca una hojita de papel del maletín. Escribe con pausas el mismo mensaje de siempre. Tiempo sin hacerlo. Se siente raro, pero prosigue. Cierra su correo y el messenger. Se levanta de la silla con calma mientras sopesa sus movimientos. Su mano izquierda está aferrada al maletín, mientras la derecha, que tiembla delicadamente, sostiene el papelito. Se va aproximando hasta donde está la chica. Se detiene a su lado y le extiende la pequeña misiva. Ella no se ha dado cuenta de su presencia. Son segundos aterradores para él. Se acerca un poco más, aún con el papel en la mano. La chica lo ve extrañada, sin entender la escena. El humor del sudor del cuerpo del hombre la envuelve y asquea. Él dice, con su voz ronca y pesada: ‘’da para charlar’’.‘’¿Qué?’’ le dice y lo mira con una mezcla de desprecio y estupor, al tiempo que se quita los audífonos.‘’Da para charlar’’, repite. Y le deja el papelito en la mesa.La chica lee la nota, la arruga y la tira al piso. Bufa y el desprecio en su mirada aumenta. ‘’Vete a la mierda’’ masculla y se coloca de nuevo los audífonos. Petrificado por la respuesta, retrocede. Se da la vuelta y se retira, llevándose su voz ronca, pesada, su olor acre. Paga la hora de internet en el mostrador y huye, como casi siempre que pone la vida en una misiva a una desconocida. La chica lo observa por última vez. ‘’Patético’’, piensa. ‘’Ya no hay hombres como los de antes’’ y se pierde de nuevo en su propio mundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-8309187478452710625?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/8309187478452710625/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=8309187478452710625' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8309187478452710625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8309187478452710625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/06/ya-nada-es-como-antes.html' title='Ya nada es como antes'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SkY-SuZoovI/AAAAAAAADcs/786BI4exDc4/s72-c/computer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-272116426371624292</id><published>2009-05-10T11:29:00.001-07:00</published><updated>2009-05-10T11:30:31.417-07:00</updated><title type='text'>Tal vez</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SgcdPMcG02I/AAAAAAAADPQ/N6woVbvZMAQ/s1600-h/3031_70872258835_789768835_1600526_640418_n.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334264430517998434" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SgcdPMcG02I/AAAAAAAADPQ/N6woVbvZMAQ/s320/3031_70872258835_789768835_1600526_640418_n.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Todas las mañanas y antes de subirse en el autobús que la lleva a su trabajo, Adri se detiene en la misma esquina, de frente a la misma ventana del tercer piso. Detrás de esa ventana, Fer la observa entre somnoliento y alerta. Enciende un cigarrillo al tiempo que dibuja con el índice la silueta de Adri en el vidrio de la ventana. Ella se muestra impasible, pero por dentro todo se agita: el corazón late de prisa, la sangre hierve y le quema las venas, se altera el metabolismo momentáneamente.&lt;br /&gt;El viento frío de la mañana revuelve los rizos de Adri y Fer recuerda cada una de las veces que hundió sus dedos en ellos. Respira hondo y da una larga pitada al cigarrillo. Deben restar cinco minutos a lo sumo.&lt;br /&gt;Adri no quita la vista de la ventana. Observa aquel dedo que recorre su cuerpo, siente aquellas manos enredadas en sus rizos, huele el pesado olor de aquel cigarrillo.&lt;br /&gt;Última pitada. Fer coloca su mano sobre el vidrio. Llegó la hora de despedir a Adri. Desde la acera, ella levanta el brazo y abre la mano para despedirse de Fer. Sus manos se entrelazan sin tocarse y sin embargo, ambos sienten el contacto de cada una de las yemas de sus dedos, las uñas, las suaves palmas.&lt;br /&gt;Tal vez se vean esa noche, tal vez no. No es ella quien decide el ritmo de los encuentros, la frecuencia del amor. Sólo se entrega. Las reglas estuvieron claras desde el principio en ese juego clandestino de citas furtivas. Tal vez algún día su suerte cambie, tal vez…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-272116426371624292?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/272116426371624292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=272116426371624292' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/272116426371624292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/272116426371624292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/05/tal-vez.html' title='Tal vez'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SgcdPMcG02I/AAAAAAAADPQ/N6woVbvZMAQ/s72-c/3031_70872258835_789768835_1600526_640418_n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-5662165412090540488</id><published>2009-02-06T18:09:00.000-08:00</published><updated>2009-02-06T18:18:50.338-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SYzvUTmfZ5I/AAAAAAAADOk/_iEGSS177fI/s1600-h/3201124777_be2167b221.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5299873993646368658" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SYzvUTmfZ5I/AAAAAAAADOk/_iEGSS177fI/s320/3201124777_be2167b221.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Un ruido de pisadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No reconozco las tuyas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No vienes aún, pero te espero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;‘’Veo el monstruo mecánico que traga gente’’, escribo en el celular. Te mando el mensaje.‘’¿Le tienes miedo?’’, respondes.‘’Sí. Pudiera tragarme y entonces nunca llegaría a nuestro encuentro’’.‘’Entonces retrocede. En algún momento llego’’.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y empecé a retroceder por las escaleras mecánicas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Un duelo: ellas bajaban, yo subía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Otro ruido de pisadas y algunos gritos:‘’¡Señorita, deténgase! ¡Baje ya!’’&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Llego lo suficientemente alto para tener tiempo de escribirte de nuevo. Desciendo. Me ven desde abajo, furiosos:‘’Me van a regañar y aún no vienes’’.‘’Asciende. Es arriba que te espero’’.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Apago el celular. Veo a los agentes de seguridad del metro esperándome. Una multa segura. A tu encuentro no llego. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Prefiero no verte y quedarme esperándote para siempre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;Foto cortesía de Carlos Briceño:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/16728062@N00/3201124777/"&gt;http://www.flickr.com/photos/16728062@N00/3201124777/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-5662165412090540488?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/5662165412090540488/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=5662165412090540488' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5662165412090540488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5662165412090540488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/02/un-ruido-de-pisadas.html' title=''/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SYzvUTmfZ5I/AAAAAAAADOk/_iEGSS177fI/s72-c/3201124777_be2167b221.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-3055927338999904413</id><published>2009-01-16T05:08:00.000-08:00</published><updated>2009-02-12T05:43:22.537-08:00</updated><title type='text'>Fantasmas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SZQncczqoLI/AAAAAAAADOs/uPmUY55x6Vs/s1600-h/3199083019_f5ed2bb03d_b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5301906031044632754" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 243px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SZQncczqoLI/AAAAAAAADOs/uPmUY55x6Vs/s320/3199083019_f5ed2bb03d_b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No hay nadie. El pasillo de la estación luce desolado, frío, silencioso. La chica se detiene en medio. No hay nadie y sin embargo, ve gente. La tropiezan ‘’perdão, minha senhora’’, le piden cigarrillos ‘’eu não fumo’’, monedas ‘’ajude-me! Tenho uma família que alimentar!’’. Oye voces, pasos, huele sudores ajenos, celulares sonando.No hay nadie y sin embargo, siente su mano aferrada a la de Martin. Lo mira. Lo siente. Lo ve inclinarse y sentir su mano rozando su rostro. Lo ve sonreírle y decirle, con aquella voz de trueno, ‘’you look afraid’’, ‘’I am’’, dice en voz alta y las palabras rebotan contra el silencio de la estación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Avanza unos pasos. El último tren de la noche no trae pasajeros y sin embargo, escucha pisadas, un tropel de gente sube agitada las escaleras, caminan rápido hacia la salida. Se hace a un lado, se apoya contra el pasamanos que lleva a la salida. Logra sentir como la empujan, Martin la protege entre sus brazos de gigante, el mundo detiene su frenético ritmo, se abandona, cierra los ojos, nada malo puede pasarle si permanece en aquel abrazo. Abre los ojos. El pasillo de la estación sigue luciendo desolado, frío, silencioso. Sabe que está sola, pero eternamente acompañada de sus propios fantasmas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;Foto cortesía de Carlos Briceño: &lt;a href="http://www.flickr.com/photos/16728062@N00/"&gt;http://www.flickr.com/photos/16728062@N00/&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-3055927338999904413?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/3055927338999904413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=3055927338999904413' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3055927338999904413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3055927338999904413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/01/fantasmas.html' title='Fantasmas'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SZQncczqoLI/AAAAAAAADOs/uPmUY55x6Vs/s72-c/3199083019_f5ed2bb03d_b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-7941867728762193895</id><published>2009-01-15T07:21:00.000-08:00</published><updated>2009-02-06T18:06:32.394-08:00</updated><title type='text'>Ceguera</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SW9U5UKQTrI/AAAAAAAADM8/dXeujMhMS08/s1600-h/3176255929_8e53b38572.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291541430824619698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 248px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SW9U5UKQTrI/AAAAAAAADM8/dXeujMhMS08/s320/3176255929_8e53b38572.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ciego. No sé si de nacimiento o debido a algún traumatismo o enfermedad. El detalle es que era ciego. Pedía dinero en el metro. Me lo encontraba en todos los vagones, en todas las líneas, a toda hora. ''Uma moedinha para este ceguinho, se faz favor'' era su cántico. Me sorprendía siempre su mirada azul sin vida. Arrastraba los pies, hacía sonar ruidosamente su bastón e iba tropezándose con la gente. No tendría más de 50 años, pero sus ademanes de anciano prematuro, hacían que pareciese derrotado y abandonado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;11pm. Último metro. El ciego en el mismo vagón que yo. Mis índices de curiosidad crecían a pasos agigantados. ''Próxima estaçao: Chiado'' y como si tuviera un resorte, se transforma, se yergue en toda su estatura, se dirige sin vacilar a la puerta del vagón y sale velozmente y empieza a subir frenéticamente las escaleras. Yo lo sigo, también frenéticamente. Sale a la calle y sin ayuda del bastón, empieza a caminar aún más deprisa. Yo lo persigo casi corriendo. El ciego camina muy velozmente y se mete por estrechos callejones oscuros que no aparecen en los mapas. Al final de una calle pequeña, se detiene enfrente de una puerta, saca las llaves de su bolso y sin vacilar abre la puerta y la transformación va teniendo lugar: el ciego se encorva, es de nuevo un anciano prematuro, derrotado y triste y así entra a la casa, su casa. En la esquina me quedo un rato, viendo como las luces de esa casas misteriosa se van apagando lentamente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;Foto cortesía de: José María Pérez-&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/jmpznz/"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;http://www.flickr.com/photos/jmpznz/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-7941867728762193895?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/7941867728762193895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=7941867728762193895' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/7941867728762193895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/7941867728762193895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2009/01/ceguera.html' title='Ceguera'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SW9U5UKQTrI/AAAAAAAADM8/dXeujMhMS08/s72-c/3176255929_8e53b38572.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-3158003564992811470</id><published>2008-08-07T13:04:00.000-07:00</published><updated>2008-08-07T13:08:48.463-07:00</updated><title type='text'>El pacto</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SJtWNtese7I/AAAAAAAACj0/f80IWQ2GExc/s1600-h/park.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231870185667591090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SJtWNtese7I/AAAAAAAACj0/f80IWQ2GExc/s320/park.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;El sol caía suavemente sobre la tarde y empezaba su danza entre los árboles para crear sombras.''Te dije que me iría cuando me aburriera''. Él tembló, casi imperceptiblemente, pero ella, acostumbrada a crear terremotos ajenos, notó su nerviosismo. Le sonrió y parpadeó lentamente.''Y tú dijiste que ser así, como yo era- significaba un peligro muy grande para ambos''. Encendió un cigarrillo y aspiró hondo. Liberó el humo suavemente al tiempo que lo observaba desvanecerse en el aire frío de la tarde. ''Pero me olvidé de decirte que si quieres me quedo o te llevo adonde me lleve el viento. En realidad, yo quisera estar contigo, en donde el mundo nos alcance. ¿Pactamos?'' y tomó su mano, lo miró de nuevo y notó que los temblores habían cesado...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-3158003564992811470?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/3158003564992811470/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=3158003564992811470' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3158003564992811470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3158003564992811470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/08/el-sol-caa-suavemente-sobre-la-tarde-y.html' title='El pacto'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/SJtWNtese7I/AAAAAAAACj0/f80IWQ2GExc/s72-c/park.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-5768652025716337605</id><published>2008-07-18T16:21:00.000-07:00</published><updated>2008-07-18T16:30:12.939-07:00</updated><title type='text'>Sin rastros</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SIEna9S0MPI/AAAAAAAACbE/gvRy4jgHnLs/s1600-h/Cordoba+2008+035.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224500386810048754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SIEna9S0MPI/AAAAAAAACbE/gvRy4jgHnLs/s320/Cordoba+2008+035.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ana Emilia espera pacientemente sentada a que Eduardo baje. La sala, aún desprovista de muebles, luce enorme, incluso el silencio produce eco. Ana Emilia la va decorando mentalmente: un gran sofá ocre y dos sillones de colores tal vez dieran un buen resultado; no puede faltar el piano y tampoco cortinas en los amplios ventanales. Sonríe. ‘’Cuando regresemos de viaje’’ dice y la frase se repite en la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levanta, revisa una vez más las maletas en la entrada y se dirige a la escalera. ‘’Eduardo’’, dice con calma. ‘’¿Por qué tardas tanto?’’ y se queda parada , tranquila en la escalera. Transcurren algunos minutos. ‘’¡Vamos a perder el vuelo!’’ dice burlonamente y empieza a subir pausadamente uno a uno los escalones. ‘’Eduardo, ¿qué haces?’’, dice y se detiene a la mitad. ‘’¡Baja ya!’’. Nadie responde. Sus palabras resuenan en las escaleras, pero Eduardo no aparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana Emilia sube y abre la puerta del dormitorio: la ropa de viaje de Eduardo yace en la cama, tal cual ella la había dejado. La puerta del baño cerrada. Se acerca y toca: ‘’¿pasa algo?’’. No obtiene respuesta. La abre lentamente. Está vacío. Eduardo tampoco está ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perpleja, Ana Emilia sale del cuarto y va abriendo una a una las puertas de las otras habitaciones vacías. Eduardo no se encuentra en ninguna de ellas. ‘’¿A qué estamos jugando, Edu? Vamos a perder el vuelo’’, dice en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desciende de prisa por las escaleras y llega hasta la cocina, recorre el comedor, el pasillo, abre la puerta que da al jardín, corre hasta el garaje. ‘’¡Eduardo!’’, grita al borde de la piscina vacía. ‘’¡Me estoy cansando! ¡Ya no quiero jugar más!’’, pero Eduardo no aparece, no responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana Emilia vuelve a recorrer el amplio jardín y llega hasta la entrada principal. Abre la puerta y sólo oye su propia respiración jadeante. La inmensa casa está vacía, sumida en el eco que producen sus pasos. No hay señales de Eduardo. Todas sus cosas permanecen en el mismo sitio donde las dejó, sus documentos personales, anteojos, llaves, todo, absolutamente todo permanece en su mismo sitio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-5768652025716337605?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://foto-historias.blogspot.com/feeds/5768652025716337605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7439349676977095913&amp;postID=5768652025716337605' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5768652025716337605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5768652025716337605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/07/sin-rastros.html' title='Sin rastros'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SIEna9S0MPI/AAAAAAAACbE/gvRy4jgHnLs/s72-c/Cordoba+2008+035.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-2820664586804164906</id><published>2008-07-11T14:05:00.000-07:00</published><updated>2008-07-14T15:04:41.307-07:00</updated><title type='text'>Crónica de un misterio no resuelto</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SHvM_va8hcI/AAAAAAAACa8/po07ez0zrDM/s1600-h/2658580107_4ff9f9331b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5222993588299531714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SHvM_va8hcI/AAAAAAAACa8/po07ez0zrDM/s320/2658580107_4ff9f9331b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SHvMzmlik_I/AAAAAAAACa0/Y1vF944yfIU/s1600-h/2405071409_35223ef0c2.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Día aburrido y gris. Hace frío. Está somnolienta. Reúne fuerzas para concentrarse. Letargo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Abre su correo: ''tus cajitas de música''. Remitente: desconocido. Pensó que era correo basura, alguna propaganda, pero le llama la atención el título. Abre el email: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;''¿Por qué cuando dejas una cajita de música &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;la gente la ve como un adoquín? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La describen como uno. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;O le pasan por arriba como uno.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;O lo ignoran como uno.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Podés construir un camino con tus cajitas de música.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Que sería tan consistente como uno de adoquín.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero la gente le pasaría por arriba como uno.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si pudiese tomar por ese camino quisiera abrir cada cajita de música.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero no me alcanzaría el tiempo de mi vida para llegar a destino.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Voy a tratar de no tomar por ese camino…''.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin siquiera pensarlo, responde: ''¿Y qué pasa si no te gusta la música de la cajita, una vez que la has abierto?''.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dos días después -y para su sorpresa- recibe otro email desconocido: ''cajita número uno: Entonces de esa cajita surgiría una bailarina&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;que a lo lejos vería girar y girar y entre vuelta y vuelta me acercaría&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;hasta que en un momento la cuerda se acabaría&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;y ahí frente a frente me daría cuenta que la bailarina tenía una pistola con la que me apunta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Extracción de mi memoria)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tú eliges el lugar de la herida&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;en donde hablamos nuestro silencio&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tú haces de mi vida&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;una ceremonia demasiado pura (AP)''.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se estremece. Responde en el acto: ''¿Quedarán cicatrices para recordar esa herida? ¿Serán visibles? ¿O visibles sólo para quien las lleva?''.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Definitivamente, las cajitas son para ella. Les va poniendo música. Se va aprendiendo la letra. ¿Quién se las estará enviando?. ¿Quién la conoce tanto que sabe sus misterios?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su rutinaria vida ahora tiene una grieta por donde se escapa a la fantasía. El trabajo ya no es trabajo, la repetición de sus días tiene una sinfonía diferente, la de las cajitas. Se siente acechada, pero ¿quién acecha a quién? ¿El que le manda las cajitas o ella que le responde? Magia. Milagro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dos días después, otra cajita, la segunda: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;''Entonces en esta cajita estaría la noche.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La noche hace visible las heridas&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;porque la noche está llena de ojos&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;hasta que el día te recupera a la ciudad&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;donde todos están ciegos y ya no se ven heridas ni cicatrices.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal vez la noche es nada y las conjeturas sobre ella nada y los seres que la viven nada. (AP)''. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respira hondo. Sus dedos vuelan sobre el teclado: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;''Pero&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;prefiero&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;seres&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;que &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;la &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;vivan&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;y &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;que&lt;br /&gt;sean&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;algo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;de &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;la&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;nada&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;también &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;surge&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;algo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;o&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;casi&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;siempre''.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;No hay escapatoria. Tal vez ni quiera escaparse. Su correo es la puerta a otra dimensión, llena de música sin letras, sin tonadas ni ritmos establecidos. Son cajitas mudas, que sin embargo, hablan por sí solas.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dos días más tarde, recibe un tercer email: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;''En esta está la nada&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;lo que no debe confundirse y pensar que no hay nada quizás esté todo...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;TODO ES NADA ( A.W.)Por cobardía sustituimos la sensación de nuestra nada por la sensación de la nada. Y es que la nada general apenas nos inquieta: vemos en ella demasiado a menudo una promesa, una ausencia fragmentaria, un callejón sin salida que se abre. Durante largo tiempo me obstiné en hallar a alguien que lo supiera todo sobre sí mismo y sobre los otros, un sabio-demonio, divinamente clarividente. Cada vez que creía haberlo encontrado, debía, tras un examen, cambiar de opinión: el nuevo elegido tenía todavía alguna mancha, algún punto negro, no sé qué recoveco de inconsciencia o de debilidad que le rebajaba al nivel de los humanos. Percibía yo en él huellas de deseo o de esperanza, o algún residuo de pesar. Su cinismo era manifiestamente incompleto. ¡Qué decepción! Y proseguía siempre mi búsqueda y siempre mis ídolos del momento pecaban en algún aspecto: el hombre estaba presente en ellos, oculto, maquillado o escamoteado. Acabé por comprender el despotismo de la especie, y por no soñar más que con un no-hombre, con un monstruo que estuviese totalmente convencido de su nada. Era una locura concebirlo: no podía existir, ya que la lucidez absoluta es incompatible con la realidad de los órganos.(E.C.)''.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Mucho que decir y poco tiempo para responder. El exceso de obligaciones, contratiempos de último momento, el vértigo de la vida que a veces atrapa y enreda la alejaron de responder a tiempo las misteriosas cajitas de música.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;El último email que recibió fue lapidario: &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;''Bueno... no voy a seguir abriendo tus cajitas&lt;br /&gt;ya que no encuentro más señales en ese camino.&lt;br /&gt;Sé que estuviste caminando por donde yo camino...&lt;br /&gt;Y hasta quizás nos pensamos...&lt;br /&gt;y sencillamente 'tú' eres especial y yo soy raro.&lt;br /&gt;Perdóname si te perturbé...''.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;No puede creer lo que lee. No quiere que el misterio termine. No quiere que la música acabe, pero el destino es voluble, como los propios seres humanos y nunca más recibirá cajitas de música. Nunca más abrirán la puerta de la magia para ella.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-2820664586804164906?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2820664586804164906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/2820664586804164906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/07/crnica-de-un-misterio-resuelto.html' title='Crónica de un misterio no resuelto'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SHvM_va8hcI/AAAAAAAACa8/po07ez0zrDM/s72-c/2658580107_4ff9f9331b.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-8273922353695987233</id><published>2008-07-06T16:27:00.000-07:00</published><updated>2008-07-06T17:03:49.952-07:00</updated><title type='text'>Infierno</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SHFWXbLFKiI/AAAAAAAACas/lDl1YzxgBys/s1600-h/Suicidio+025.1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220048403530328610" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SHFWXbLFKiI/AAAAAAAACas/lDl1YzxgBys/s320/Suicidio+025.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Intentó deshacerse de los recuerdos: el tatuaje de su pierna, su voz de fumador empedernido, sus abrazos de acero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Intentó no extrañarlo, pero se fue despedazando por el camino.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era un infierno. Propio y ajeno.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Intentó escapar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo logró.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Acabó con el sufrimiento.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-8273922353695987233?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8273922353695987233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8273922353695987233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/07/infierno.html' title='Infierno'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SHFWXbLFKiI/AAAAAAAACas/lDl1YzxgBys/s72-c/Suicidio+025.1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-4675426244780309184</id><published>2008-06-18T11:45:00.001-07:00</published><updated>2008-06-18T11:45:49.029-07:00</updated><title type='text'>Siete</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SFlX19arPnI/AAAAAAAACXU/y_nwa-Nysok/s1600-h/DSC_0111.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213294628189191794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SFlX19arPnI/AAAAAAAACXU/y_nwa-Nysok/s320/DSC_0111.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lunes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enumera mentalmente:&lt;br /&gt;‘’Pasaporte. Listo’’.&lt;br /&gt;‘’Pasaje. Listo’’.&lt;br /&gt;‘’Laptop. Lista’’&lt;br /&gt;‘’Celular. Listo’’.&lt;br /&gt;‘’No olvidar nada. Listo’’. Se ríe de su propio chiste y escucha la tan familiar voz de su esposa: ‘’¡amor, llegó el taxi!’’.&lt;br /&gt;Baja las escaleras, toma el maletín, abraza a su esposa y le da un beso lánguido y aburrido.&lt;br /&gt;‘’Buen viaje, amor’’ la oye decirle.&lt;br /&gt;‘’Gracias vida. Te llamo al llegar’’ responde automáticamente.&lt;br /&gt;Sube al taxi, rumbo al aeropuerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interminables reuniones con clientes, potenciales clientes. Interminables almuerzos de negocios. Cenas aburridas con clientes y potenciales clientes. Revisa la agenda, hace algunas llamadas. Respira hondo. Apenas está comenzando la semana y ya está cansado. Mañana más reuniones. ‘’Si pasara algo interesante, al menos. Algo mínimamente interesante’’, pero nunca pasa nada que altere el orden establecido de su vida. Mira el reloj. Temprano para irse a dormir, pero tarde para salir a investigar la ciudad. Decide bajar al bar del hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pide un vodka tonic y se arrellana en el sillón para disfrutarlo. A dos asientos de distancia, se topa con unos ojos negro que lo escudriñan. Le sostiene la mirada por segundos, por minutos. Ninguno cede. Su oponente le guiña un ojo y se levanta. Se le acerca lentamente, le pasa por un lado, le roza levemente el brazo y se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miércoles.&lt;br /&gt;La respectiva convención de la mañana. Las reuniones de rigor. Más aburrimiento. Cierra un par de contratos exitosamente. Nada extraordinario altera su mundo, hasta que vuelve a sentir el puñal de una mirada sobre si: los ojos negros de la noche anterior. Le devuelve la mirada con complicidad y se le aproxima. Los ojos acompañan un rostro de facciones firmas, mas delicadas al mismo tiempo. La boca de labios apetecibles esboza pícaramente una sonrisa. ‘’Desde que te vi anoche, no he podido parar de pensar en ti’’, le dice. El corazón se le acelera. ‘’¿Ah sí? ¿Por qué?’’, pregunta. ‘’Hacía tiempo que no me interesaba por alguien así, a primera vista’’. Se sonríen, se estrechan las manos y deciden verse en algún bar, a la noche.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-4675426244780309184?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4675426244780309184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4675426244780309184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/06/siete_5732.html' title='Siete'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SFlX19arPnI/AAAAAAAACXU/y_nwa-Nysok/s72-c/DSC_0111.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-3965118787887641701</id><published>2008-06-18T11:39:00.000-07:00</published><updated>2008-06-18T11:47:36.784-07:00</updated><title type='text'>Siete</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SFlYQEHAwXI/AAAAAAAACXc/gLYazy8gF3g/s1600-h/DSC_0110.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213295076662362482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SFlYQEHAwXI/AAAAAAAACXc/gLYazy8gF3g/s320/DSC_0110.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Jueves.&lt;br /&gt;Se despiertan antes de que comience el día. Retozan. Se exploran, se detienen, continúan. Vuelven a amarse.&lt;br /&gt;El día laboral comienza para ambos. Más reuniones que ya no importan, más almuerzos insípidos con desconocidos que ya no importan. Las horas se consumen rápidamente para los amantes que se observan furtivamente, intercambian sonrisas cómplices y hacen planes nocturnos.&lt;br /&gt;Llegado el momento del encuentro, vuelven a reconocer sus cuerpos, a descubrir nuevas formas de amarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viernes.&lt;br /&gt;Reuniones finales. Encuentros finales y despedidas formales. La de ellos es diferente. No prometen verse, ni mentirse, ni jurarse amor eterno. Se despiden con un beso eterno y un abrazo que les durará toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sábado.&lt;br /&gt;Una vez en casa, a salvo del mundo, se entrega de nuevo a la rutina: limpiar el jardín, salir a andar de bicicleta con los niños, acompañar a su esposa al supermercado, tal vez visitar a sus padres.&lt;br /&gt;Aún siente los besos de la despedida, aún la piel le recuerda las emociones compartidas, aún siente aquellos dedos enredados en su pelo, aún…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Domingo.&lt;br /&gt;Rutinario día de leer el periódico, ir de fútbol con los niños, almorzar en familia, conversar sobre las mismas cosas de siempre; sin embargo, cuando llega la noche y el sueño empieza a reclamar territorio, él se va durmiendo lentamente, recuerda al amante y musita quedamente un mantra que funciona sólo para él: Carlos, Carlos, Carlos…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-3965118787887641701?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3965118787887641701'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3965118787887641701'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/06/siete_18.html' title='Siete'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SFlYQEHAwXI/AAAAAAAACXc/gLYazy8gF3g/s72-c/DSC_0110.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-4908913414424386286</id><published>2008-06-18T11:30:00.000-07:00</published><updated>2008-06-18T11:32:24.214-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SFlUnf9QJeI/AAAAAAAACW8/vLiOEGOunaY/s1600-h/Safari+Av+de+mayo+0711.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213291081228101090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SFlUnf9QJeI/AAAAAAAACW8/vLiOEGOunaY/s320/Safari+Av+de+mayo+0711.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;''Es la bandera española'', sonreíste feliz por haber reconocido la bandera de tus antepasados.''En un tiempo el amor estuvo en España, aunque siempre pensé que estaba en Inglaterra y medía tan sólo 1.60'' suspiré y volví a pensar en él.''No hay día en que no me digas algo insólito que nunca entiendo'' y te molestaste. De nuevo, me dejaste parada en una esquina presa de mis recuerdos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-4908913414424386286?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4908913414424386286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/4908913414424386286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/06/es-la-bandera-espaola-sonreste-feliz.html' title=''/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SFlUnf9QJeI/AAAAAAAACW8/vLiOEGOunaY/s72-c/Safari+Av+de+mayo+0711.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-22723949256979831</id><published>2008-04-23T10:05:00.000-07:00</published><updated>2008-04-23T10:16:02.688-07:00</updated><title type='text'>Cambios</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SA9ukkXZF5I/AAAAAAAACO0/0clqYsKjNhg/s1600-h/picnikfile_2WEo58.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SA9ukkXZF5I/AAAAAAAACO0/0clqYsKjNhg/s320/picnikfile_2WEo58.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192490469897607058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La divisó a lo lejos. Ella parada en la esquina, a la espera del cambio de semáforo. Él apuró el paso para atajarla, gritó su nombre, abrió los brazos y le sonrió con la misma sonrisa tierna que guardó para ella durante años.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ella retrocedió unos pasos para esquivarlo. Él frenó y musitó un ''hola'' decepcionado y blando. ''Hola...ehh...'' dijo ella y no logró recordar su nombre. ''Un gusto en verte'', le dijo. Cruzó la calle y se fue pensando: ''¿Tomás?, ¿Emilio?, ¿Gustavo?. ¿Cómo era el nombre de ese chico?''.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-22723949256979831?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/22723949256979831'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/22723949256979831'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/04/cambios.html' title='Cambios'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/SA9ukkXZF5I/AAAAAAAACO0/0clqYsKjNhg/s72-c/picnikfile_2WEo58.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-3069955383662057236</id><published>2008-04-09T07:54:00.000-07:00</published><updated>2008-04-09T19:37:56.910-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='foto por Tincho: http://www.flickr.com/people/andresmartin/'/><title type='text'>Destino</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R_zij16rcnI/AAAAAAAACLc/aA3TJndK3Vo/s1600-h/P7140053-3.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R_zij16rcnI/AAAAAAAACLc/aA3TJndK3Vo/s320/P7140053-3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187269976220463730" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ella parpadeó lentamente. Lo radiografió. El mundo se vino abajo cuando él la miró. No notó  su presencia, tan acostumbrado que estaba a la devastación que creaba a su paso.&lt;br /&gt;A ella le tomó un tiempo recuperar el ritmo de su respiración. Entró en una especie de túnel, donde estaba ella al comienzo y él al final, arrogante, impasible, imposible.&lt;br /&gt;Subieron al avión. 32A su asiento. 32B el de él. Destino.&lt;br /&gt;Se dignó a mirarla y a dirigirle la palabra: ''Espero que seas de las que no habla mucho. Siempre me tocan locas hablachentas en los aviones'' y le guiñó un ojo.&lt;br /&gt;Se vino el mundo abajo por segunda vez. Ella le sonrió y logró reunir el coraje suficiente para responderle algo coherente. Él notó su acento y le preguntó de dónde era. Para su beneplácito, ella pudo responder y armar frases dotadas de sentido. Lo hizo reír con sus comentarios. Él se fue interesando. Le fue haciendo preguntas que ella respondía sin dejar notar el vértigo que él le producía. Él reía, parpadeaba, con tan sólo respirar la seducía.&lt;br /&gt;Notó los tímidos rizos del cabello de ella, la oscuridad de sus ojos, el color aceitunado de su piel y el tono infantil y tierno de su voz.&lt;br /&gt;Intercambiaron nombres, después de tres horas y se estrecharon las manos como conocidos. Rieron, criticaron la cena, compartieron el vino y se dijeron todas las verdades y mentiras que pudieron. Cuando empezaron a proyectar la película, ya se sentían viejos amigos.&lt;br /&gt;Vino el primer beso. Recorrieron sus bocas sin pausas. Vino el segundo beso. El tercero. Al cuarto ya habían perdido la cuenta. Ya nadie más existía. En medio de la nada, a kilómetros de altura, ellos se volvieron uno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-3069955383662057236?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3069955383662057236'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3069955383662057236'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/04/destino.html' title='Destino'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R_zij16rcnI/AAAAAAAACLc/aA3TJndK3Vo/s72-c/P7140053-3.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-1443445505955193107</id><published>2008-03-27T17:30:00.000-07:00</published><updated>2008-03-29T14:24:49.793-07:00</updated><title type='text'>Ya no te veo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R-w8fF6rcMI/AAAAAAAACG4/ri1Hm4UelC0/s1600-h/Ya+no+te+veo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R-w8fF6rcMI/AAAAAAAACG4/ri1Hm4UelC0/s320/Ya+no+te+veo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182583776058503362" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Te miré y fue como no haberte visto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nada se alteró en mí cuando te vi. Ni rastros de la arritmia que tu risa me provocaba. Ni trazos del temblor que tu olor me producía. Me acerqué a ti y te saludé como se saluda lo lejano. No pude recordar tu nombre completo, ni la forma dulce como solía llamarte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Te miré y fue como no haberte visto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-1443445505955193107?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/1443445505955193107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/1443445505955193107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/03/te-mir-y-fue-como-no-haberte-visto.html' title='Ya no te veo'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R-w8fF6rcMI/AAAAAAAACG4/ri1Hm4UelC0/s72-c/Ya+no+te+veo.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-8561483814031651262</id><published>2008-03-14T01:50:00.000-07:00</published><updated>2008-03-14T02:03:19.316-07:00</updated><title type='text'>Todo pasa</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9o-gn8vvTI/AAAAAAAAB-c/-KpMwSc1NeU/s1600-h/2077766293_c2bb6615e9.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9o-gn8vvTI/AAAAAAAAB-c/-KpMwSc1NeU/s320/2077766293_c2bb6615e9.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177519451816312114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:courier new;font-size:85%;"  &gt;Cuando te vi, tuve que hacer acopio de fuerzas para no parecer impresionada. Respiré hondo y estreché tu mano y pude, de milagro, sostenerte la mirada.&lt;br /&gt;Enseguida agarraste tu guitarra y empezaste a tocarla. Puntos a favor. Tocabas y cantabas. Más puntos a favor. Ibas descalzo, por la casa, tocando. Todos los puntos a favor. Así estuvimos un año: sin zapatos, con la guitarra y muchos puntos a tu favor, hasta que nos tocó decirnos adiós.&lt;br /&gt;Cuando años luz después nos volvimos a ver, tuve que hacer acopio de fuerzas para no parecer impresionada. Respiré hondo y estreché tu mano y pude sostenerte la mirada. Esta vez no había guitarra y sí zapatos. Ahora eras un hippie diplomado, desprovisto de tu brillo, serio, taciturno.&lt;br /&gt;Como si adivinaras mis pensamientos, sentenciaste: ''perdí el encanto en algún lugar de mis 16 años''. Yo te sonreí benévola y estreché nuevamente tu mano y antes de volverte a decir adiós, te dije:&lt;br /&gt;''Todo pasa.&lt;br /&gt;Todo cansa.&lt;br /&gt;Todo se rompe.&lt;br /&gt;Todo se reemplaza''.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-8561483814031651262?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8561483814031651262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/8561483814031651262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/03/todo-pasa.html' title='Todo pasa'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9o-gn8vvTI/AAAAAAAAB-c/-KpMwSc1NeU/s72-c/2077766293_c2bb6615e9.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-3348350031266438028</id><published>2008-03-11T19:42:00.000-07:00</published><updated>2008-03-11T19:53:55.268-07:00</updated><title type='text'>Alzheimer</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9dFQn8vvSI/AAAAAAAAB9o/BSiwwNR9SX0/s1600-h/253332277_ec14bd3b0e_o.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9dFQn8vvSI/AAAAAAAAB9o/BSiwwNR9SX0/s320/253332277_ec14bd3b0e_o.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176682448589667618" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Fin del verano. El lleva el cabello corto, en un vano intento de domar sus rizos. Tiene un tatuaje en la nuca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Fin del verano. Ella lleva el cabello igual, sin modificaciones. Ningún tatuaje en la nuca. Ningún tatuaje en el cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;El está de espaldas y ella lo observa. No logra identificarlo. Tampoco recuerda las noches entre sus brazos ni las promesas que se hicieron. ¿Quién era?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;El se da la vuelta y se le queda mirando. No logra reconocerla. Tampoco recuerda los besos ni los abrazos que se dieron. ¿Quién es ella?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Fin del verano. Fin de la historia. Fin de su historia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-3348350031266438028?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3348350031266438028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/3348350031266438028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/03/alzheimer.html' title='Alzheimer'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9dFQn8vvSI/AAAAAAAAB9o/BSiwwNR9SX0/s72-c/253332277_ec14bd3b0e_o.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-508440401213970979</id><published>2008-03-11T19:35:00.000-07:00</published><updated>2008-03-11T19:39:37.178-07:00</updated><title type='text'>Nictalopatía</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9dB6n8vvPI/AAAAAAAAB9Q/N2blBoVBlkI/s1600-h/2222271858_03e2e303ef.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9dB6n8vvPI/AAAAAAAAB9Q/N2blBoVBlkI/s320/2222271858_03e2e303ef.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176678772097662194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Anoche, él sólo veía sombras. Y desde niño, de noche, las tinieblas han sido su constante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Anoche, cuando hablábamos, él nos veía sin vernos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Yo lo miraba y él me devolvía la mirada, sin verme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Me dijo: ''niña, me caes muy bien'' porque lo hice reír. Le estreché la mano con curiosidad. Me le quedé mirando. Él sostuvo la mirada sin luz para verme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Él me contó su historia. Su papá lo llevaba de niño al parque en la noche para que paseara en bicicleta. Él se caía, gritaba que no veía. Su papá lo regañaba y lo volvía a poner en la bicicleta y le gritaba ''¡anda!'' y él lloraba, dando tumbos. ''¡Malcriado! le gritaba su padre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Siempre de noche...siempre tinieblas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;De noche, él sale, camina por la calle borrosa y disfruta de las siluetas. Es un murciélago diferente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Sus otros sentidos lo guían. Él sonríe. La ciudad le pertenece. Con o sin luces, la hace suya cada noche.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-508440401213970979?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/508440401213970979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/508440401213970979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/03/nictalopata.html' title='Nictalopatía'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9dB6n8vvPI/AAAAAAAAB9Q/N2blBoVBlkI/s72-c/2222271858_03e2e303ef.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-5615493077676342473</id><published>2008-03-11T19:31:00.000-07:00</published><updated>2008-03-11T19:35:07.535-07:00</updated><title type='text'>La cajita</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9dBOn8vvOI/AAAAAAAAB9I/vlWSn2-PxqE/s1600-h/1183157750_849cdaff2c.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9dBOn8vvOI/AAAAAAAAB9I/vlWSn2-PxqE/s320/1183157750_849cdaff2c.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176678016183418082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ella escribió:&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;''Me gusta la inexactitud de tu mirada. La disparidad de tu sonrisa. El desorden de tus rizos. La fiesta de tus pecas. El viento que levantas cuando te acercas''.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El respondió:&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;''Eres el oxígeno''.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y ambos se dieron las gracias.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Gracias por el fuego.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Gracias por el viento.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y guardaron las palabras en la cajita.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-5615493077676342473?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5615493077676342473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5615493077676342473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/03/la-cajita.html' title='La cajita'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9dBOn8vvOI/AAAAAAAAB9I/vlWSn2-PxqE/s72-c/1183157750_849cdaff2c.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-1778126601991090398</id><published>2008-03-10T19:25:00.000-07:00</published><updated>2008-03-29T14:20:53.893-07:00</updated><title type='text'>Dando vueltas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9Xt6X8vvNI/AAAAAAAAB9A/_g-u0ZlCDDU/s1600-h/2129761884_787bb528a0.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9Xt6X8vvNI/AAAAAAAAB9A/_g-u0ZlCDDU/s320/2129761884_787bb528a0.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176304933849251026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:courier new;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;Cuando lo descubrí la primera vez, iba camino a la universidad y él estaba enseñando su arte en la placita. Me quedé parada viéndolo y perdí el autobús y las primeras clases de ese día.&lt;br /&gt;Al llegar a casa, corrí a contarle al abuelo: ''creo haberte visto hoy dándole vueltas a un hula hop''. Mi abuelo, que ya no se sorprendía con mis comentarios, me dijo: ''¿y bailaba bien?''. ''Sí. Para la edad, lo hacías muy bien''. ''Entonces soy todo un personaje'', me dijo y volvió a perderse en el periódico.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-1778126601991090398?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/1778126601991090398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/1778126601991090398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/03/cuando-lo-descubr-la-primera-vez-iba.html' title='Dando vueltas'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9Xt6X8vvNI/AAAAAAAAB9A/_g-u0ZlCDDU/s72-c/2129761884_787bb528a0.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-5514866807361196809</id><published>2008-03-10T19:18:00.000-07:00</published><updated>2008-03-10T19:22:54.533-07:00</updated><title type='text'>Lettera</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9Xs638vvMI/AAAAAAAAB84/_Hhxm2Et8hU/s1600-h/2247588730_c9c4fc8661.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9Xs638vvMI/AAAAAAAAB84/_Hhxm2Et8hU/s320/2247588730_c9c4fc8661.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176303842927557826" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cuando se fue de Lisboa, le mandó un email: ''mi dirección en Pisa es...Escríbeme, si quieres. Bacione!''. La primera carta que mandó, hablaba sobre Lisboa. La segunda, sobre el mundo. En la tercera, ya eran adictos: ella a tu letra perfecta de artista y él a sus cuentos extravagantes en la tierra del pan con chorizo.&lt;br /&gt;Así estuvieron por seis años y hoy descubrió todas las cartas, sin orden cronológico. Hoy le sorprendió constatar que debió haberlo querido, tal vez de forma tan simple como los sobres de sus cartas, pero no llegó ni siquiera a eso...se quedó en la promesa de hacerlo...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-5514866807361196809?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5514866807361196809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/5514866807361196809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/03/lettera.html' title='Lettera'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9Xs638vvMI/AAAAAAAAB84/_Hhxm2Et8hU/s72-c/2247588730_c9c4fc8661.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7439349676977095913.post-6387310405033742080</id><published>2008-03-10T19:09:00.000-07:00</published><updated>2008-03-10T19:17:07.518-07:00</updated><title type='text'>Tu perfume</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9Xrfn8vvLI/AAAAAAAAB8w/VLXg97teKYo/s1600-h/2292258510_f4a794fc7c_o.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9Xrfn8vvLI/AAAAAAAAB8w/VLXg97teKYo/s320/2292258510_f4a794fc7c_o.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176302275264494770" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El dia que se despidieron, él la llenó de detalles: un bolígrafo sin tinta, unas pilas gastadas, un libro al que le faltaban hojas y música. Para que no lo olvidara, él perfumó los discos.&lt;br /&gt;Hoy, me contó ella, que entre sus cosas olvidadas estaba la música y al olerla, la magia regresó, la magia de sus noches juntos, de sus besos y caricias.  Todo lo que fueron, intacto volvió.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7439349676977095913-6387310405033742080?l=foto-historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/6387310405033742080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7439349676977095913/posts/default/6387310405033742080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://foto-historias.blogspot.com/2008/03/tu-perfume.html' title='Tu perfume'/><author><name>Alejandra Parejo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_gcsrbQ7yO_Y/S1oxA2uC9VI/AAAAAAAADq4/tgDsmk6oYdc/S220/3301682555_3ca668063b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_gcsrbQ7yO_Y/R9Xrfn8vvLI/AAAAAAAAB8w/VLXg97teKYo/s72-c/2292258510_f4a794fc7c_o.JPG' height='72' width='72'/></entry></feed>
