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06 abril 2015

Puntos suspensivos



Comenzaba siempre cualquier misiva con puntos suspensivos, como si con ellos quisiera darle a la cotidianidad un suspenso que no poseía. Se apoyaba en esos puntos para revestir su perfecta vida rutinaria en algo misterioso, que guardaba algún secreto o dejaba entrever un algo oculto, interesante tal vez. Y ella siempre esperaba ese suspenso, a sabiendas de que no revelaba nada y a la vez escondía todo. A excepción de aquel único día.
‘’…Tengo cáncer.’’ Cuando leyó esa frase, se sentó de golpe en la silla. De repente, se quedó sin aliento y no pudo proseguir con la lectura sino hasta pasados varios minutos. Releyó varias veces esas dos palabras con la idea ahora fija de que se desvanecerían o darían lugar a un chiste de mal gusto. Sin embargo, esas dos palabras eran el prólogo de una desgracia que los empezaba a acechar a ambos, a pesar de la infinita distancia que los separaba.
Arrugó el papel y lo llevó contra su pecho. Cerró los ojos con fuerza. Al abrirlos, continuó leyendo. ‘’…Tengo cáncer. Me lo diagnosticaron hace apenas dos años. No le he dicho nada a nadie: ni a Sofía, ni a los muchachos de la fábrica, ni a mis hijos. Eres la primera en saberlo. Como siempre has sido la primera en todo en mi vida. No quiero con esto alarmarte. Imagino que ahora la mayoría de los casos son tratables. Curables. Si te soy franco, no he recurrido a las estadísticas – como siempre hago – para demostrar mi punto. Cuando lo supe, pensé en ti. Si algo me llegara a pasar (y ese ‘’algo’’ es la muerte irremediablemente), yo siempre seré de ti lo que siempre he sido hasta ahora: tuyo. Con todas mis células sanas y todas mis células enfermas. Tuyo. En lo tangible e intangible que hemos sido durante todos estos años…Tuyo. Nada más que eso…’’.
Al terminar de leer, escondió el rostro entre las manos y sus lágrimas comenzaron a borrar la tinta, a dejar palabras a medias, mutiladas, a escondidas, inconexas. Cuando logró calmarse lo necesario, extendió el papel sobre las piernas, de manera que recuperara su forma. De la carta original quedó entonces una versión imposible:
‘’… Eres la primera en saberlo
siempre has sido la primera en todo en mi vida
seré
tuyo.
En lo tangible
…Tuyo.

eso…’’.