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11 marzo 2008

Nictalopatía


Anoche, él sólo veía sombras. Y desde niño, de noche, las tinieblas han sido su constante.
Anoche, cuando hablábamos, él nos veía sin vernos.
Yo lo miraba y él me devolvía la mirada, sin verme.
Me dijo: ''niña, me caes muy bien'' porque lo hice reír. Le estreché la mano con curiosidad. Me le quedé mirando. Él sostuvo la mirada sin luz para verme.
Él me contó su historia. Su papá lo llevaba de niño al parque en la noche para que paseara en bicicleta. Él se caía, gritaba que no veía. Su papá lo regañaba y lo volvía a poner en la bicicleta y le gritaba ''¡anda!'' y él lloraba, dando tumbos. ''¡Malcriado! le gritaba su padre.
Siempre de noche...siempre tinieblas.
De noche, él sale, camina por la calle borrosa y disfruta de las siluetas. Es un murciélago diferente.
Sus otros sentidos lo guían. Él sonríe. La ciudad le pertenece. Con o sin luces, la hace suya cada noche.