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27 septiembre 2009

Deja tu mensaje



Segunda semana de abril, miércoles, 2009.

Primer repique. El corazón late de prisa. Ordena las palabras en su cabeza. Espera no sonar muy armada, pero tampoco desbocada. Segundo repique. Se humedece los labios con lentitud. Tercer repique. Respira profundo. ¿Dirá ‘’hola, qué tal?’’ o usará alguna fórmula nueva? ¿Saludar en inglés, tal vez? No. Puede sonar frívola. Cuarto repique. Escucha un clic y a continuación un ‘’Te comunicaste con Gonzalo. Deja tu mensaje y al rato te devuelvo la llamada’’. ‘’Hola, Gon’’ y una pausa demasiada larga para su gusto queda grabada. ‘’Pues nada, quería saber qué tal estabas. Anoche…anoche todo fue estupendo. Nunca había hecho nada así’’ y baja la voz, como si contara un secreto. ‘’Podemos repetirlo cuando quieras. Un beso’’ y cuelga. Cierra los ojos y trae los recuerdos de la noche anterior. Vino, música chill out, velas aromatizadas, los besos de Gonzalo, las caricias de Gonzalo, todo lo de Gonzalo. El corazón late aún más de prisa.

Segunda semana de abril, domingo, 2009.

Primer, segundo, tercer y cuarto repique. ‘’Te comunicaste con Gonzalo. Deja tu mensaje y al rato te devuelvo la llamada’’. Respira sin ganas en el teléfono y con voz un tanto neutra suelta un rápido ‘’Gon, soy yo, Marisa. Llámame cuando puedas. Te he estado llamando, pero no te he encontrado. Un beso’’ y cuelga. Se recoge el cabello con las manos y piensa en dónde estará Gonzalo, qué estará haciendo, qué lo mantendrá tan ocupado que no puede volver a ella, con la rapidez que lo amerita.

Cuarta semana de mayo, lunes, 2009.

Con el papel en mano, las lágrimas la inundan. Se niega a aceptar su suerte. Mala suerte. Sentada enfrente del teléfono, trata de pensar, de organizar sus ideas. No puede reunir el coraje para llamar a Gonzalo y contarle todo. ¿Es una cuestión de deber? Maldita mala suerte. Respira hondo para calmarse. Arruga el papel y piensa en si debe llamarlo y contarle o llamarlo y contarle. En realidad no tiene salida.

Sus largas uñas rojas repiquetean sobre la mesa. Marca el número. Primer repique. Segundo repique. Tercero. Alguien atiende. ‘’¿Sí?’’ dice una voz desconocida. Marisa se queda en silencio al otro lado de la línea. ‘’¿Hola?’’ dice la voz. Es suave, pulcra, delicada. ‘’¿Hola?’’ repite. Marisa no atina a decir nada. Al fondo, muy al fondo, logra escuchar la voz de Gonzalo: ‘’si es para mí, no estoy, amor’’. Marisa respira fuerte en el teléfono y cuelga.

Primera semana de junio, martes, 2009.

Primer, segundo, tercer y cuarto repique. ´´’Te comunicaste con Gonzalo. Deja tu mensaje y al rato te devuelvo la llamada’’. Se sorprende de escucharse tan calmada y resignada en el teléfono. ‘’Hola, Gon. Soy yo Marisa. Ni sé por qué te llamo. No tengo idea de qué decirte. ¿Sabes? Pensé que lo nuestro sería diferente. Suena a cliché, pero es cierto. Nunca dije esto antes. Contigo me sentí diferente. Pero conozco tu juego. Y creo que lo conozco muy bien’’. La llamada se corta. Marisa respira profundo y vuelve a marcar. ‘’Te comunicaste con Gonzalo. Deja tu mensaje y al rato te devuelvo la llamada’’. ‘’Te decía que nunca había llegado tan lejos con alguien. Lo que viví contigo no lo viví jamás con nadie, entiéndelo, con nadie´´ y recalca las palabras, con un énfasis nuevo para ella. ‘’No busqué nada de esto y sin embargo pasó’’. La llamada se corta. Marisa marca sin prisas de nuevo. ‘’Sé que te parecerá tonto todo esto, pero para mí no lo es. Si no significaras tanto para mí, no te buscaría, pero Gonzalo, ¡lo eres todo!’’ y un sollozo se escapa. ‘’Todo…para mí. Quiero que te quedes conmigo, sólo conmigo. Gonzalo, yo no quería llegar a esto, pero los resultados dieron positivos. Gonzalo, búscame, por favor, búscame. No quiero llegar más lejos. Quiero que te quedes conmigo’’. La llamada se corta y Marisa se hunde en sus propios brazos, en sus propios sollozos.

Del otro lado de la línea, Gonzalo escucha uno por uno los mensajes. ‘’Lo siento, nena. Pero no tengo tiempo de buscarme problemas’’ dice y se dirige a la cocina, a prepararse un café.

7 comentarios:

Graciela dijo...

excelente, una historia que ocurre en la vida diaria, narrada como vos sabés hacerlo.

(Graciela, aka *pele*)

Graciela dijo...

excelente historia, algo que sucede en la vida "real", narrada como vos sabés hacerlo, con maestría.

Graciela (aka *pele*)

raul dijo...

buena historia...aunque, te lo digo por experiencia, la realidad SIEMPRE supera a la ficción ! buffff

KARLA dijo...

ya soy tu seguidora! esperare por mas!

Federico dijo...

¡Excelente historia, Ale! ¡Muy bien contada!

mery dijo...

Ale, está muy bueno! Lo único que se me salió fue un gran "hijo 'e puta!!" (disculpa).
Sabes porqué se me salió...
Besos.
Cristinilla. (portu).

Tata Tenaglia dijo...

Has pintado tan bien una historia tan repetida, que hasta parece inusual que ocurra. Tu estilo le da el sabor a nuevo. Muy buen cuento.